Gaby Jiménez Heredia, socio de la U.D. Melilla, realiza una reflexión sobre la decepcionante temporada del equipo tras el último encuentro disputado. En su opinión, analiza las causas del rendimiento del conjunto, cuestiona algunas decisiones en la planificación deportiva y defiende la continuidad de Miguel Rivera como pieza clave para el futuro del proyecto. Todo ello desde un llamamiento a la unión y al objetivo de devolver al club al lugar que le corresponde.
Por Gaby Jiménez, socio de la U.D. Melilla
Una vez finalizado el encuentro del pasado domingo, llega el tiempo de la reflexión, análisis e incluso crítica a la decepcionante campaña de la U.D. Melilla. Vayamos por partes: señalar solamente culpables es lo más fácil. Para mi humilde opinión, como socio sufridor, recriminar a la presidencia del club la equivocación en la elección del presunto director deportivo en la confección de la actual plantilla. El presidente está para gestionar el club y es cierto que, dentro de sus funciones, está la de nombrar y darle el poder en la parcela deportiva al director deportivo, equivocación que nos ha lastrado toda la temporada y que, a pesar de algunos parches, ha sido imposible enderezar… ¿Debería presentar la dimisión por ello? Desde mi punto de vista, rotundamente NO.
Lo fácil es abandonar ahora y que él o la que venga detrás “se coma el marrón”. Ahora es el tiempo de unión, de tirar “palante” con valentía y devolver a la U.D. Melilla al lugar que por historia y tradición le corresponde, en el menor tiempo posible.
No vale de nada estar lamentándose de lo sucedido, es el momento de trabajar más que nunca y hacer las cosas lo mejor posible. ¿Cómo se empieza?, tomando el camino más sencillo, renovando a Miguel Rivera, el entrenador más querido por la afición, hombre identificado con el club, la afición y la ciudad, el hombre que con trabajo, humildad, optimismo y sacrificio casi realizó el milagro, que no se rendirá hasta que las matemáticas digan lo contrario, el entrenador que nos devolvió el orgullo de competir y de creer, con poder total para la confección de la nueva plantilla y a partir de ahí todos juntos, pero todos y todas, devolver a nuestra U.D. Melilla al sitio que le corresponde.



