Duro revés a la permanencia de un decepcionante Melilla ante el Real Jaén (0-1)

Jugadores de la U.D. Melilla en un partido de fútbol contra el Real Jaén.

La U.D. Melilla sufrió este domingo un duro revés en el Estadio Municipal Álvarez Claro, tras perder por 0-1 frente al Real Jaén en un duelo directo cargado de tensión y necesidades. La derrota no solo rompe la fortaleza que venía mostrando el equipo en casa, sino que complica seriamente sus opciones de permanencia. Vuelve además a repetirse el mismo guión de desilusión de casi toda la temporada. Por ello, al término del encuentro, parte de la afición mostró su descontento y los jugadores tuvieron que dar explicaciones sobre la derrota y la delicada temporada que está atravesando el conjunto azulino, con especial atención a la figura de Quindimil, que dio la cara ante lo que está sucediendo.

Aunque la salvación directa continúa a cinco puntos y la zona de Play-Out se mantiene a cuatro, el equipo ha dejado escapar una oportunidad clave en casa para recortar distancias y transmitir una reacción convincente. Una jornada más se sigue temiendo por lo peor en un entorno que acumula inquietud después de tres campañas consecutivas marcadas por problemas deportivos, y si la situación no se revierte con urgencia, el desenlace puede ser muy negativo.

Todo ello en una mañana marcada también por el lamentable estado del terreno de juego, muy irregular y lejos de las condiciones que requiere un encuentro de competición oficial.

Enfrente estuvo un Real Jaén que ejecutó un plan de partido muy bien trabajado. El conjunto dirigido por Manolo Herrero, ex entrenador, director deportivo y secretario técnico de la U.D. Melilla, además de profundo conocedor del club y muy vinculado a la ciudad, planteó un encuentro serio, pragmático y perfectamente estudiado, neutralizando las virtudes locales y maximizando sus opciones con un enfoque táctico eficaz.

El choque arrancó con equilibrio y mucha disputa en cada balón, condicionado además por un césped que dificultaba la circulación y los controles. El Melilla apostaba por un juego más vertical, intentando incomodar la salida del Real Jaén, mientras los visitantes trataban de imponer posesiones más largas, aunque tampoco encontraban fluidez sobre una superficie irregular.

La primera gran oportunidad fue para los locales. En el minuto 15, un robo de Chavarría en la salida de balón de la defensa jiennense permitió a Abreu habilitar a Julio Iglesias, que en la boca de gol remató a placer, pero la zaga visitante salvó bajo palos lo que parecía el 1-0.Fue el momento clave, ya que dicha acción cambió por completo el rumbo del encuentro. En el despeje posterior, el balón cayó a Mario Martos, que levantó la cabeza y, viendo adelantado a Franganillo, se sacó un disparo desde el centro del campo que acabó en la escuadra. Un golpe de inspiración que castigó con crudeza la falta de contundencia local y que dejó tocado anímicamente al conjunto azulino.

El Melilla intentó reaccionar de inmediato. Óscar Lorenzo estuvo a punto de conectar un centro de Abreu en una acción clara en el minuto 20, pero el balón se paseó sin encontrar rematador. A partir de ahí, el equipo entró en una dinámica de querer y no poder, con mucho esfuerzo, demasiada precipitación y poca claridad en los metros finales.

Por su parte, el Real Jaén se mostró ordenado, sólido y cómodo en su plan, llevando el partido a un escenario de disputa constante y aprovechando mejor las circunstancias del terreno.

Tras el descanso, el guión apenas cambió, pese a que el Melilla dio un paso adelante y monopolizó el dominio territorial, pero sin la profundidad necesaria para romper el entramado defensivo visitante.

A balón parado, Quindimil rozó el empate tras un córner en el 52’, tras un lanzamiento de Manu Viana, y en el minuto 61 se produjo la sustitución de Abreu, un cambio que fue muy protestado por el público del Álvarez Claro hacia el entrenador, al no entender la decisión en un momento en el que el equipo buscaba mayor presencia ofensiva y claridad en la circulación.

Posteriormente, Ayoub se precipitó en su remate en el minuto 70 tras un rechace provocado por una falta, y el último intento a la desesperada fue de Dago, en el 83’, que, en vez de ceder atrás a un compañero mejor colocado, disparó sin ángulo y bastante alto.

La sensación era de empuje constante pero nulo peligro real. El guardameta del Real Jaén apenas tuvo que intervenir ante la falta de remates francos.

El pitido final confirmó una derrota especialmente dolorosa. El Melilla pierde por primera vez en casa en la presente campaña y da un paso atrás en la lucha por la permanencia.

Con el margen de error cada vez más reducido, el equipo necesita algo más que intención, debe mejorar en contundencia, gestión emocional y eficacia si quiere evitar que la situación se convierta en lo que todo el mundo quiere que no suceda.

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Antonio Calderay

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