“Realizar Ramadán no es solo no comer, no es solo ayunar. Es un cambio en la fisiología del cuerpo, y esto hay que tenerlo muy claro y hay que escuchar muchas veces al cuerpo”, subraya Mohamed Abdelkader, enfermero de la Asociación de Personas con Diabetes de Melilla (ADIMEL)
Mohamed Abdelkader, enfermero de la Asociación de Personas con Diabetes de Melilla (ADIMEL), ha asegurado que una persona musulmana con diabetes puede hacer Ramadán pero con control y con seguridad, que se consigue informándose sobre cómo funciona nuestro cuerpo y de sus necesidades.
“Realizar Ramadán no es solo no comer, no es solo ayunar. Es un cambio en la fisiología del cuerpo, y esto hay que tenerlo muy claro y hay que escuchar muchas veces al cuerpo”, ha subrayado, dejando claro que no es obligatorio realizar Ramadán teniendo diabetes.
Simplemente, hay que realizarlo con “responsabilidad y saber cuándo cortar ese ayuno”.
Abdelkader ha realizado estas declaraciones con motivo del taller ‘Ramadán y diabetes. Salud en cada puesta de sol’, que ha organizado por Adimel de cara al comienzo de este mes sagrado para la comunidad islámica en Melilla, y “dada la importancia de realizar ayuno teniendo diabetes, cosa que las personas piensan que es incompatible”, pero él lo niega.
Factores
Según ha explicado, se puede hacer ayuno durante el mes sagrado del Ramadán teniendo diabetes teniendo en cuenta una serie de factores, y que depende de que esa persona tenga “un buen control y no tenga patologías” que afecten, por ejemplo a los niveles de glucosa.
Para tratar el ayuno durante el Ramadán, Abdelkader ha explicado que, primeramente, el taller aborda el funcionamiento del cuerpo por dentro, así como la fisiología de la diabetes.
A partir de ahí, la organización ofrece unas pautas de alimentación a los pacientes para que vayan haciendo el ayuno de una forma segura.
En este sentido, ha aconsejado no abusar de alimentos ricos en azúcares para evitar picos de glucemia, a pesar de que, durante el ayuno, el azúcar esté “al límite”.
“Intentamos aconsejar de que comiencen, en primer lugar, con un poquito de agua y, seguidamente, un dátil, y que empiecen a romper el ayuno con fibras, proteínas y grasas, y, posteriormente, que consuman esos hidratos de carbono”, ha apostillado.
Insulina
Ha subrayado también la importancia de los ajustes de insulina durante el mes sagrado del Ramadán, y más en un paciente con diabetes tipo 1.Por último, ha señalado que el nivel de azúcar en sangre “varía” durante esta festividad religiosa, que tiene que estar entre 100 y 180 “por precaución”.
Para ello, ha aconsejado los monitores continuos de glucosa “para que estemos monitorizados todo el día”.



