El teniente general Manuel Llamas Fernández recibe “con orgullo, humildad y un agradecimiento eterno” el título honorífico de Hijo Adoptivo de Melilla

Ceremonia de homenaje al teniente general Manuel Llamas en Melilla

El número dos de la Guardia Civil ha destacado en su discurso su “amor” por la ciudad y los estrechos vínculos que le unen a ella en lo personal y en lo profesional, donde vivió “momentos difíciles” como la “eclosión del fenómeno migratorio” o la lucha contra el narcotráfico

 

Visiblemente emocionado, y entre los aplausos de las autoridades presentes, el teniente general de la Guardia Civil, Manuel Llamas Fernández, ha recibido este viernes por la tarde en el Salón Dorado de la Asamblea el título honorífico de Hijo Adoptivo de Melilla, por sus “méritos relevantes”, especialmente por sus servicios en beneficio de la ciudad autónoma. Una distinción que fue aprobada esta semana con la unanimidad de la Asamblea de la Ciudad.

En su discurso, Llamas Fernández ha expresado su “inmensa gratitud” por recibir dicha distinción, que llevará siempre “con profundo orgullo” y que recoge con “profunda humildad”. Un “gesto más” hacia la Guardia Civil que, tal y como recuerda, recibió de manos de la Ciudad Autónoma el pasado mes de noviembre, la enseña nacional en la Plaza de Armas.

Por eso, además de ese “agradecimiento eterno” a la ciudad, Llamas Fernández recibió con “infinita emoción” dicho galardón.

“Amor” por Melilla

El director adjunto operativo (DAO) de la Benemérita ha declarado en su alocución su “amor” por Melilla, ciudad donde vivió gran parte de su infancia y juventud, y con la que acabó estrechando fuertes vínculos personales y profesionales.

Fue en Melilla donde conoció a su “primer y único amor”, su actual esposa, madre de sus hijos; y donde también anidó sus “inquietudes vocacionales”, seducido por la figura y el ejemplo de su padre, también guardia civil, y “ante un futuro que como adulto se me echaba encima”, lo que le llevó a desarrollar su carrera profesional en media España, entre ellos, Melilla, adonde volvió en el año 2000.

En esta nueva etapa en la ciudad autónoma, Llamas Fernández vivió “momentos difíciles” con la “eclosión del fenómeno migratorio” y la investigación contra el crimen organizado y el narcotráfico, con operaciones “nada sencillas”. “Fue mi humilde contribución a la paz y a la seguridad que esta ciudad se merece”, ha apostillado.

“Mi amor por la ciudad y mi afición al estudio hizo que en esta segunda etapa me diera la posibilidad de estudiar su diversidad y complejidad en una investigación sobre su comunidad musulmana. En definitiva, sobre una parte entrañable de los ciudadanos”, ha agregado.

Tiempo después, la vida le ofreció “otros caminos” donde seguir desempeñando su labor, pero siempre “con un Melilla eterna y alegre en el corazón”. “Aquí siempre encontramos mi familia y yo la cercanía y el cariño natural del carácter melillense”, agregó reiterando su gratitud a la Ciudad Autónoma, a quienes a partir de ahora, “me hacen sentir más plenamente si cabe, ser melillense”.

Por su parte, tanto el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, como la consejera de Cultura y Patrimonio Cultural, Fadela Mohatar, han resaltado las cualidades profesionales y los fuertes vínculos personales de Llamas con Melilla.

Más información

Scroll al inicio

¿Todavía no eres Premium?

Disfruta de todas
las ventajas de ser
Premium por 1€