Sirvan estas humildes líneas como modesto homenaje a un hombre bueno, amante de los niños, buen médico y mejor persona, que cuidó de la salud de nuestros hijos y ahora lo sigue haciendo, afortunadamente de la de nuestros nietos.
Se trata del D. Emilio García Soto, pediatra de dilatada trayectoria, lleno de humanidad y con sabiduría y experiencia para establecer un diagnóstico acertado al primer golpe de vista, para tranquilidad de padres y abuelos y rápida recuperación del bebé enfermo.
Por todo esto, desde aquí me gustaría proponer que a la mínima oportunidad, se le dedicara alguna calle de nuestra ciudad, como ya ha ocurrido con otros ilustres médicos que han dejado huella en Melilla.
Un abuelo agradecido.
Abuelo agradecido
Por Juan Luque Alonso
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