MELILLA HOY

junio 26, 2022 22:34

VISTO DESDE FUERA: No es lo mismo la alfombra que el barro. Slava Ukraini

Tras los éxitos incuestionables de la defensa ucraniana en las primeras semanas de la guerra, alejando a las tropas rusas de la capital, Kiev, los esfuerzos rusos se dirigieron hacia el este del país, el Donbas. En esta zona, antes de la invasión el veinticuatro de febrero pasado, las fuerzas rusas y prorrusas ya controlaban el treinta por ciento del territorio. Tras tres meses de combates, ocupan el setenta y cinco por ciento, como ya se preveía dada la mayor facilidad con que cuentan las tropas rusas para operar allí.


Además, la táctica empleada ha cambiado, de una pretendida acción rápida mediante el empleo de unidades acorazadas y mecanizadas en profundidad, a una táctica mucho más tradicionalmente rusa, el empleo de masas de artillería ‘ablandando’ las defensas, hasta que cuentan con la ventaja suficiente para atacar.
Esa gran superioridad artillera ha sido mínimamente afectada, hasta ahora, con el envío por parte de Estados Unidos y otros países occidentales, de algunos cañones, obuses y radares que permiten a las tropas ucranianas contrarrestar en algo la superioridad de fuegos rusa. Si el ejército ucraniano hubiera dispuesto hace semanas, y en la cantidad necesaria, de los lanzacohetes y sus municiones que ahora Estados Unidos parece estar dispuestos a entregarles, Ucrania probablemente se hubiera ahorrado muchos muertos y hubiera conservado buena parte o la totalidad del territorio perdido.


Esos lanzacohetes pueden anular la ventaja artillera de que ahora disponen los rusos, por disponer de mucho mayor alcance -unos 80 kilómetros- y por la precisión de sus municiones. Entonces ¿por qué no se le han proporcionado con anterioridad, cuando si se han entregado a Ucrania otro tipo de armas? Cuando los que han de tomar las decisiones caminan sobre alfombra, son mucho más prudentes y no tienen tanta prisa como los que duermen en el barro y, además, están sujetos a una lluvia de hierro artillero, día y noche.


El temor a provocar una reacción desmedida de Putin explica el retraso, pero ¿lo justifica? En cierta medida si lo hace, escribiendo sobre la alfombra y no sobre el barro, ya que el retraso unido al anuncio público de la posible transferencia de ese tipo de material supone que los ‘feelers’ – unas propuestas tentativas destinadas a determinar la actitud u opinión de alguien- tienen el tiempo para proporcionar una buena idea sobre la previsible reacción de Putin, ante la transferencia de los lanzacohetes. Si a ello se le une una declaración de que Ucrania no los va a utilizar para atacar dentro del territorio ruso, disminuye la incertidumbre.


Pero también hay que considerar que el retraso ha proporcionado una ventaja estratégica indudable al agresor, recompensando de cierta manera el temor que induce. El ‘bully’ gana, el agredido pierde. Según el presidente Zelensky, los bombardeos artilleros rusos están causando entre cincuenta y cien muertes diarias entre las tropas ucranianas. Rusia también ha logrado capturar algunas áreas económicamente significativas, incluidos puertos y campos de trigo.


Putin ha adoptado la estrategia que Rusia ha utilizado durante gran parte de su historia, combinando sus vastos recursos con una alta tolerancia a las bajas, para obtener ganancias lentas. Pero en este caso están tratando de someter a un país muy grande, con un ejército bien organizado y que está luchando en su propio territorio. A esa dificultad hay que sumar la disminuida moral de unos soldados rusos, que están sufriendo enormes bajas y que, en muchos casos, ni siquiera sabían que iban a una guerra.


En estos días las fuerzas ucranianas están posiblemente enfrentado sus mayores dificultades hasta el momento. El secretario permanente del Ministerio de Defensa de Estonia, país que ha sido uno de los partidarios acérrimos de Ucrania, ha dicho: “probablemente, estas horas para el ejército ucraniano son las horas más oscuras y decisivas de todas». También ha dicho que confía en que los ucranianos «pueden mantener el frente» y que una vez que lleguen las nuevas armas, «habrá un punto de inflexión en el que será más fácil para los ucranianos lograr sus objetivos».


Los funcionarios estadounidenses y occidentales no han definido claramente cómo se definiría una hipotética victoria ucraniana, pero funcionarios estadounidenses han dicho repetidamente que Ucrania «puede ganar», al tiempo que enfatizaron que las próximas semanas serán críticas.


La secretaria de Relaciones Exteriores británica, Liz Truss, declaró el mes pasado que el objetivo final es expulsar a Rusia por completo de Ucrania, incluidas todas las áreas que capturó en 2014, pero la mayoría de los expertos militares creen que eso es inviable. Un resultado, más alcanzable sería hacer retroceder las líneas rusas a donde estaban cuando Rusia lanzó la invasión de febrero, pero eso también será difícil, dicen los expertos.


Muchos analistas creen que, a medio o largo plazo, será muy difícil para Rusia controlar grandes zonas de Ucrania, pero será más fácil que tenga éxito en el Donbas, por la existencia de una apreciable población prorrusa. ¿Quiere eso decir que Ucrania se verá forzada a ceder terreno a Rusia? El presidente Biden escribió: «no presionaré al gobierno ucraniano, en privado o en público, para que haga concesiones territoriales».

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