MELILLA HOY se une a los sentimientos de repulsa y condena por lo ocurrido y reitera su apoyo solidario contra la locura y la lacra del terrorismo Comenzaba el nuevo siglo, en concreto el 11 de septiembre de 2001, con los atentados terroristas sobre las Torres Gemelas de Nueva York, que fueron cometidos por diecinueve miembros de la red yihadista Al-Qaeda y dejaron la friolera cifra de más de 6.000 heridos, junto a la muerte de 2.973 personas y la desaparición de otras 24. A partir de entonces Madrid, Londres y un reguero más de ciudades han sufrido las consecuencias de la terrible lacra terrorista. Ahora, con más de 80 víctimas mortales, el atentado del pasado jueves en Niza es el último de una desgraciadamente larga secuencia de ataques terroristas sufridos en 18 meses, en los que la rabia y la incertidumbre se han hecho patentes en diferentes países de Europa desde que en enero de 2015 el asalto de miembros de Al-Qaeda a la revista Charlie Hebdo en París se saldó con doce muertos. Era la respuesta a la publicación de unas viñetas satíricas en torno al profeta Mahoma. Diez meses después, cuando todavía Francia no se había recuperado de la conmoción, de nuevo París vuelve a ser objetivo de los terroristas. Fue el 13 de noviembre de 2015 cuado extremistas ligados al estado islámico perpetraron una oleada de atentados en diferentes puntos de la capital francesa en los que 130 personas perdieron la vida, la mayoría en la sala de conciertos de rock Bataclán. El 22 de marzo de este año el terrorismo golpea de nuevo Eufropa, en este caso en Bruselas y por partida doble. Miembros del ISIS se autoinmolan en el aeropuerto de la capital belga donde 18 personas pierden la vida, unos minutos más tarde fallecen otras 20 personas en una céntrica estación de metro de la capital administrativa del viejo continente. El último golpe terrorista llegaba hace menos de un mes el 28 de junio, otra vez, un aeropuerto, en este caso el de Estambul vuelve a ser el elegido para sembrar el terror. El saldo 41 fallecidos y más de 200 heridos.
En definitiva, cifras escalofriantes que ahora se incrementan en el sur de Francia con la consiguiente conmoción no solo del estado galo, sino de toda Europa y del globo terráqueo en general. Son por lo menos 84 fallecidos y alrededor de un centenar de heridos, de los que cerca de 20 se encuentran en estado crítico, después de que un hombre con un camión de grandes dimensiones se avalanzara contra cientos de personas que habían acudido a disfrutar de los fuegos artificiales en el Paseo de los Ingleses de Niza con motivo de las celebraciones del 14 de julio. El camión, de 19 toneladas, irrumpió a toda velocidad en la céntrica vía costera y avanzó dos kilómetros haciendo zig-zag y arrollando a su paso a los turistas y ciudadanos que se encontraban en la calle. El conductor, que tenía una pistola y disparó varias veces al tiempo que manejaba el volante, fue finalmente abatido por la policía. Toda una escena dantesca donde de nuevo la sinrazón terrorista ha provocado todo tipo de repulsas y condenas desde el ámbito oficial al privado. Las manifestaciones de solidaridad y apoyo que han recibido tanto el Gobierno como el pueblo francés son incontables y en todas ellas subyace además la necesidad de unión de todos para luchar contra la barbarie terrorista y acabar contra esta “locura criminal” como la definía ayer el presidente del Gobierno en funciones.
Los minutos de silencio, las banderas a media asta y los lutos oficiales en las instituciones se extendían ayer a lo largo y ancho del país y en Melilla, como no podía ser de otra manera, representantes públicos y particulares se reunían a mediodía ante la fachada del Palacio de la Asamblea para manifestar su rechazo al criminal atentado terrorista.
Prácticamente todas las formaciones políticas y otros organismos y asociaciones unidos ante el terrorismo manifestaban su estupor, su conmoción y su condena. El presidente de la Ciudad, Juan José Imbuida, señalaba que “quienes matan a personas inocentes por matar son canallas, malditos, que matan además en nombre de Alá, retorciendo el Islam” y además ahondaba en la cada vez más imperiosa necesidad de que la naciones civilizadas, demócratas y modernas estrechen mucho más los lazos “para acabar con estos canallas”, para terminar enviando la solidaridad a “todas las víctimas, con tanta gente inocente y con Francia”.
MELILLA HOY se une a los sentimientos de repulsa y condena por lo ocurrido y reitera su apoyo solidario contra la locura y la lacra del terrorismo.



