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Una presión que no cesa

La presión migratoria sobre Melilla es una constante, pero este año no da tregua y 2022 será recordado como uno de los años con los peores números y momentos demasiado complicados en la defensa de nuestras fronteras. En la valla, tres intentos de entrada históricos: dos en días consecutivos de marzo, sumando entre ambos 3.700 inmigrantes en total (2.500 el 2 de marzo y 1.200 al día siguiente) y 871 entradas (491 y 380, respectivamente); y otro el 24 de junio, con al menos 23 fallecidos y más de 200 heridos entre los inmigrantes, además de 140 agentes marroquíes y 50 guardias civiles, la mitad de todos los agentes de este cuerpo de seguridad heridos en lo que va de año. Varias son las investigaciones abiertas, a las que se unirán la visita de diputados de la Comisión de Interior dentro de unos días.
Además de estos tres saltos a la valla históricos, con las cifras más altas de participantes y también de víctimas, la presión en el mar es “asfixiante”, como la llegaron a calificar algunas asociaciones de la Guardia Civil. Las restricciones en la frontera terrestre tras su reapertura se han traducido en más personas que intentan llegar a nado. Los intentos no cesan y entre el domingo y el lunes han sido 28 las entradas en dos embarcaciones. El aumento en 2022 es del 1.375%, ahí es nada.
La delegada del Gobierno intentó ayer explicar esta mayor presión diciendo que Melilla “es una ciudad viva”. Hace unos días, la secretaria general del PSOE también apuntaba algo parecido diciendo que la presión migratoria “no es nada nuevo” y que “viene ocurriendo desde hace muchísimos años” en Melilla.
Puede ser entendible que ambas, como máximas responsables del partido que gobierna y que es responsable de poner freno a lo que está pasando, intenten quitar hierro al asunto aludiendo a que esto no es de ahora. Y no lo es, pero tampoco podemos resignarnos a que lo sea por los siglos de los siglos. La población se alarma al sentir que sus fronteras no son seguras por el coladero constante en el que se han convertido. En Melilla hay una treintena de personas que entraron en dos barcos y no sabemos quiénes son porque se dieron a la fuga y aún no han sido localizados. Refuercen ya los medios para que esto no ocurra. En el Plan Integral para Melilla no hay ni migajas para nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad. Eso no es normal. Melilla quiere ser una “ciudad viva”, pero de otra manera a la que dice Sabrina Moh.

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