Una boda casi frustrada por Iberia.

El sábado 16 de julio a las 14,25 teníamos el vuelo Iberia 8295 Melilla-Madrid.
El domingo 17 de julio, seríamos testigos de una boda civil en un Ayuntamiento de un pueblo de Madrid a las 12 de la mañana.

Con todas nuestras ilusiones, subimos al avión, arrancaron motores y los apagaron. Tras más de media hora sentados en nuestros asientos en pleno aumento del COVID y con casi completados todos los asientos, nos hacen bajar por lo que explicaron de “una avería”.
Poco más de 3 horas de espera en el mostrador, con una lentitud no usual, propia de los que tienen la misión de no atenderte nunca, nos indican la reubicación que nos han dado a priori y atendiendo a criterios de priorización de clientes con tarjeta, en tránsito, etc.: Domingo 17 a las 13,50 horas, vuelo que finalmente nos indicaron por correo que se demoró una hora más. ¡Llegaríamos unas cinco horas después de la boda!
Les hago saber que debemos cumplir con un acto en una Administración del Estado, Ayuntamiento, como testigo oficial de boda. Y lo único es que me hacen un papel para que vaya a la agencia a recuperar el importe de los billetes si no me interesa el vuelo que me designaron y que se realizó finalmente con más de 24 horas de diferencia.
¿Para qué queríamos viajar si el objetivo era una boda y un compromiso con los novios, con la Administración, a la que no podríamos asistir?
¡Desgraciadamente no pudimos acudir a la boda!, y eso que mi avión salía un día antes del acto por si surgía algún imprevisto.
Después del vuelo cancelado salieron para Madrid, Málaga, Almería, Granada y al día siguiente dos para Madrid a primera hora de la mañana (8,45 y 9).
Y, ¿cuál fue la causa de que no se pudiera viajar hasta el día siguiente a las 13,50(14,50)?: ¿por overbooking, por avería, por ambas cosas, por mala gestión, por desinterés?
Dependemos sí o sí de este medio, ¿no les importa incumplir obligaciones y que las incumplan sus viajeros si con ello ahorran?
Agradezco a la Policía Nacional que acudió e intercedió por mí para que al menos pudiera conseguir una hoja de reclamaciones y mis tarjetas de embarque que me recogieron y se negaban a entregarme. La Policía Nacional, al menos, me permitió que no me encontrara tan indefensa ante tantos entresijos. Creo que fue llamada por el personal del aeropuerto, porque había alguna persona que ante su desesperación, tras más de dos horas en la cola del mostrador, levantó la voz. Desde las una hasta más de las siete sin comer, por no movernos de la cola, y sin ser atendidos.
Siento mucho dolor por no haber compartido un momento tan especial con mi gran amiga. ¿Nos han robado un momento irrepetible?
Siento culpabilidad por no poder asistir al compromiso con el Ayuntamiento de firmar como testigo y hacer trabajar en nuevos papeleos a su alcaldesa y personal en domingo. De otra manera no habría podido realizarse el acto finalmente.
Siento mucha pena, porque en una pequeña medida, empañé un día tan maravilloso para los novios. Que tuvieron problemas hasta para casarse, de ser una alcaldesa diferente no se hubieran casado.
Me gustaría saber tantas cosas como: el parte de la “avería” y de su reparación, el viaje a la península con o sin pasajeros del susodicho avión, cómo completaron el avión extra de las 8,45 si no metieron al resto de los pasajeros que nos dejaron sin viajar por la cancelación, saber si es legal que me asignaran un vuelo que tardó más de 24 horas en salir.
El mundo se está deshumanizando porque no le damos importancia a hechos aislados, a compromisos sin resolver.
Por eso somos marionetas en manos de Empresas. Ellas deciden, como por ejemplo con el overbooking. ¿Cómo pueden permitir dos personas para un mismo asiento? ¿Eso está fuera de toda ética y moral?, ¿creemos que a los políticos también les dejan tirados o les dan soluciones? si bien hay políticos que no pueden cambiar esto ni aunque lo desearan.
Todos debemos luchar por un mundo mejor para nuestros hijos, pero realmente a nadie nos importan los problemas si realmente nos dan una solución a título individual.
Si finalmente no queda publicada o si es publicada, les traslado mi agradecimiento por el tiempo que han invertido en leer este escrito.
Firmado: Rafaela Sánchez Cascales

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