La escalada tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y el temor al cierre del estrecho de Ormuz llevan a muchos ciudadanos a repostar ante la amenaza de un Brent rumbo a los 100 dólares
La nueva crisis en Oriente Medio, tras los ataques lanzados desde el sábado por Estados Unidos e Israel contra Irán y la confirmación oficial de la muerte del líder de la República Islámica, el ayatolá Alí Jameneí, ha generado inquietud en Melilla por sus posibles consecuencias económicas inmediatas.
Ya en la mañana del domingo numerosos melillenses acudieron a las estaciones de servicio abiertas para llenar sus depósitos ante el temor de una subida del precio de los carburantes este lunes, en un contexto de alta volatilidad en los mercados energéticos internacionales.
Irán es uno de los grandes productores mundiales de crudo y su papel resulta clave en el comercio energético global. El barril de Brent, referencia en Europa, ya superaba antes de los ataques los 73 dólares, su nivel más alto en siete meses. Los analistas advierten de que su evolución dependerá en gran medida de la duración y alcance del conflicto.
El principal temor del mercado es una prolongación de la guerra que afecte al suministro. La República Islámica extrae en torno al 3% del consumo mundial —unos 3,1 millones de barriles diarios— y controla el estratégico estrecho de Ormuz, punto de paso fundamental para el petróleo y el gas procedente de Arabia Saudí, Kuwait, Catar o Emiratos Árabes Unidos. Un eventual bloqueo de esta vía podría disparar el precio del crudo y generar riesgos de desabastecimiento.
En este escenario, la alianza petrolera OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, ha anunciado este domingo un incremento de la producción de 206.000 barriles diarios para el mes de abril, una cifra superior a los aproximadamente 137.000 barriles que se barajaban antes de la escalada bélica. La decisión se adoptó tras una reunión urgente de ministros de Energía y Petróleo celebrada por teleconferencia.
Según el comunicado difundido por la OPEP, con sede en Viena, la medida responde a “perspectivas estables y bajas reservas de petróleo”, aunque no menciona expresamente el conflicto con Irán, que mantiene en alerta a los mercados.
Los expertos no descartan que, si la situación se agrava o se interrumpe el tránsito por Ormuz, el barril pueda acercarse a los 100 dólares, muy lejos aún de los 119 dólares que alcanzó en junio de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, o de los 140 dólares registrados durante la crisis financiera de 2008, pero suficientes para tensionar de nuevo la inflación en Europa.
Además, la evolución de la producción en Venezuela y la estrategia de Estados Unidos para incrementarla añaden un factor adicional de incertidumbre en un mercado que, por ahora, observa con cautela el desarrollo de los acontecimientos en Oriente Medio mientras los consumidores, también en Melilla, temen que el conflicto se traduzca de forma inmediata en el bolsillo.



