Sánchez pacta con Mohamed VI reabrir las fronteras de Ceuta y Melilla pero no da fecha concreta

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el rey Mohamed VI han acordado una declaración conjunta al término de su encuentro en Rabat en la que se indica que celebración de la pospuesta Reunión de Alto Nivel (RAN) antes de que termine el año pero en la que no hay ninguna mención a la integridad territorial. Ambos países han pactado que la normalización de la circulación de personas y de mercancías se restablecerá de manera ordenada, incluyendo los dispositivos apropiados de control aduanero y de personas a nivel terrestre, lo que incluye Ceuta y Melilla aunque no aparecen mencionadas en ningún momento, y marítimo.

Esto pasa, según ha explicado el presidente, por la reapertura de la aduana que ya existía en Melilla y se cerró en 2018 y la apertura de una nueva en Ceuta, así como de puestos aduaneros del lado marroquí.
Desde Moncloa evitan dar plazos precisos sobre cuándo podría producirse dicha reapertura e insisten en que Ceuta y Melilla quieren que se haga de la forma más ordenada posible para evitar eventuales oleadas. En todo caso, la declaración incluye una referencia temporal de tres meses en los que tanto este, como otros puntos, deben haberse puesto en marcha.
Asimismo, inciden en que no se trata solo de reabrir las fronteras terrestres sino de aprender del pasado y lo que no funcionaba bien para mejorarlo y citan por ejemplo el caso de las porteadoras que cruzaban a diario de uno a otro país. Además, señalan que no tiene por que producirse al mismo tiempo la reapertura para personas que para mercancías.
Asimismo, España y Marruecos han decidido el restablecimiento «inmediato y gradual» de las conexiones marítimas y de pasajeros hasta la apertura de todas las frecuencias así como iniciar los preparativos para la operación ‘Paso del Estrecho’.

Integridad territorial
En el primer punto de la declaración conjunta, España reconoce «la importancia de la cuestión del Sáhara Occidental para Marruecos» y vuelve a reiterar que «la iniciativa de autonomía marroquí, presentada en 2007, como la base más seria, realista y creíble para resolver este diferendo», como ya expresó Sánchez en su carta al monarca, lo que ha permitido iniciar esta nueva era en la relación.
Sin embargo, en ninguno de los puntos aparece mencionada la necesidad de garantizar la integridad territorial y la soberanía, uno de los aspecto mencionados por el Gobierno en sus comunicados en estas dos últimas semanas y de los argumentos que había ofrecido para respaldar su nueva postura.
«La soberanía nacional está fuera de toda duda, incluida Ceuta y Melilla», tanto por la Constitución como por el compromiso del Estado, ha defendido Sánchez al ser preguntado por la ausencia de una mención explícita.
Fuentes gubernamentales defienden que España no necesita que Marruecos reconozca las dos ciudades autónomas como tampoco otras ciudades de la península y esgrimen que el Gobierno no tiene que hablar de la integridad territorial con ningún país.
En todo caso, el presidente del Gobierno y el monarca marroquí han pactado que «los temas de interés común serán tratados con espíritu de confianza, a través de la concertación, sin recurrir a actos unilaterales o hechos consumados», apostando así con dejar atrás la crisis suscitada, entre otras cosas, por la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en España y la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta registrada un mes más tarde.

Aguas territoriales e inmigración
Por otra parte, España y Marruecos van a reactivar «el grupo de trabajo sobre delimitación de espacios marítimos en la con el objetivo de lograr avances concretos». Se trata, ha dicho Sánchez, de «mantener discusiones de buena fe en el marco de la Convención de Naciones Unidas del Derecho del Mar». «Esta es una muy buena noticia para los conciudadanos de Canarias», ha resaltado.
Marruecos procedió a principios de 2020 a aprobar dos leyes por las que delimita el mar territorial marroquí hasta 12 millas y la zona económica exclusiva (ZEE) de 200 millas desde sus costas. Dicha delimitación entraba en conflicto con la de las aguas territoriales españolas en las islas Canarias. Ya antes de este encuentro, el Gobierno había manifestado que ambos gobiernos deseaban resolver la cuestión de mutuo acuerdo y conforme a la citada convención de la ONU.
En otro orden de cosas, «se relanzará y reforzará la cooperación en el ámbito de la migración» para lo cual está previsto que el Grupo
Permanente Hispano-Marroquí sobre Migraciones se reúna próximamente.
A este respecto, Sánchez ha evitado comentar si cree que tras lo acordado ahora hay garantías de que Marruecos no va a propiciar que se repitan episodios como la entrada de 10.000 inmigrantes en Ceuta el pasado mayo o los saltos masivos a la valla en Melilla registrados a principios de marzo. La cooperación en esta materia se retoma plenamente y «podemos decir que sale reforzada», ha comentado.
Por otra parte, se reactivará la cooperación sectorial en todos los ámbitos de interés común: económico, comercial, energético, industrial y cultural, entre otros, para lo cual se procederá a la creación de distintos grupos de trabajo que tendrán que haber comenzado su andadura en un plazo de tres meses y presentar informes de cara a la RAN.

RAN antes de final de año
En cuanto a la celebración de la cumbre bilateral, aplazada en diciembre de 2020 a una semana de su celebración bajo el argumento de la pandemia, la declaración recoge que «deberá celebrarse antes de que finalice este año». Fuentes gubernamentales apuntan a que con toda probabilidad no tendrá lugar antes de que termine el verano, ya más de cara al otoño.
Además, Sánchez y Mohamed VI han acordado iniciar conversaciones para actualizar el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación de 1991, «sobre la base de los principios, parámetros y prioridades que deben guiar sus relaciones bilaterales en los años venideros».
Así las cosas, el presidente ha defendido que es «un momento histórico» en la relación y ha tachado de «hito» el contenido recogido en la declaración conjunta que no es sino la hoja de ruta que va a guiar la nueva fase en la relación «basada en la comunicación permanente y el respeto mutuo».
Sánchez ha expresado la «satisfacción» del Gobierno y su agradecimiento a Marruecos por haber conseguido «cerrar un tiempo de desencuentro y abrir un tiempo nuevo de cooperación reforzada y asociación estratégica que va a redundar de manera positiva en el bienestar, la prosperidad y la seguridad de nuestros dos países».

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