Recuerdos Patronales (I)

Migallón

Real y Franciscana Congregación de Nuestra Señora de la Victoria

Como viene siendo habitual en estos últimos años, Melilla Hoy publica estos retazos de nuestra historia con el título de Recuerdos Patronales.
Todos ellos tienen como protagonista indiscutible, a la Virgen de la Victoria, a quienes los melillenses escogieron como Patrona y nombraron Alcaldesa Honoraria Perpetua.
En esta ocasión viajamos primero a la Melilla de 1921. La ciudad no pasaba por sus mejores momentos. Intentaba recuperarse de una situación, de sobra conocida, en la que habían muerto miles de personas. Ese año no hubo festejos, por las circunstancias, pero no por ello se dejó de rendir honores a su Patrona.
He aquí lo publicado el 8 de septiembre:
“Nuestra Señora de las Victorias

La fiesta de la titular de Melilla nos halla este año en medio del estruendo de la guerra. Otras veces esta época era de regocijo al lado de los actos religiosos debidos a la Patrona de la ciudad, el vecindario tenía una semana de festejos, como bien ganado descanso en los trabajos de la vida.
Esta vez no lo ha querido la suerte adversa y los festejos se han suprimido, sin que por ello se haya de dejar de rendir culto a la Virgen.
A la vieja iglesia del Pueblo alto irá la Junta de Arbitrios bajo la presidencia del general Fresneda, y la Virgen de las Victorias no será olvidada, a pesar de las circunstancias.
En cuanto a lo profano, es sabido que las 25.000 pesetas que en el presupuesto de la Corporación municipal se consignaban para fiestas, han pasado íntegras a figurar en las listas abiertas para donar una máquina de guerra o lo que mejor estime el general Berenguer, a este ejército que tan brillantemente se bate por la Patria.
La Virgen de las Victorias nos dará lo que anhelamos y no ha de fallarnos, sin duda. Tenemos la firme resolución de vencer y venceremos contra el fanatismo. Con nosotros están la luz y el progreso y no ha de pasar mucho tiempo sin que se haya impuesto a quienes se obstinan en cerrar los ojos a la realidad.
No será este año alegre la fiesta de la Patrona de la Plaza, pero si digna de ella, y en el viejo templo del Pueblo, en el que tantas veces oraron nuestras antepasados, habrá plegarias por el triunfo pronto y definitivo, después de las dedicadas a los que dieron la vida a España en esos campos de ingratitud.”

Al día siguiente apenas unas líneas referentes a la celebración religiosa:

“La Patrona de Melilla. Solemne fiesta religiosa
Para solemnizar la festividad de la Patrona de Melilla, Nuestra Señora de las Victorias, se celebró ayer mañana una misa a gran orquesta, costeada por la Junta de Arbitrios, en la Iglesia de la Purísima Concepción.
Asistieron las autoridades, la Junta de Arbitrios en corporación presidida por el general Fresneda, representantes de todas las entidades civiles y comisiones militares de los Cuerpos y dependencias.
En los edificios militares ondeó el pabellón nacional.
En la fiesta religiosa, que revistió gran solemnidad, ofició el vicario Sr. Cassasola. Después ocupó la sagrada cátedra, el reverendo padre Jacinto de Chucena.”

En 1922 la situación fue similar y las celebraciones patronales se limitaron a la celebración religiosa. Bajo el título La Patrona de Melilla se comentaba cómo había sido la solemne función:

“Como anunciamos en nuestro número anterior, ayer se celebró en la Iglesia de la Purísima Concepción (Pueblo), una solemne función religiosa, con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Victoria, Patrona de Melilla.
A las ocho de la mañana, se dijo una misa de comunión general. A las diez, tuvo lugar la función principal.
Poco antes de dicha hora, llegaron al templo, el general García Aldave, que ostentaba la representación del Comandante General; coronel Montero, que representaba al General Presidente de la Junta de Arbitrios, y el capitán de Infantería de Marina, don José Expósito, que llevaba la del Comandante de Marina.
Asistieron comisiones de todos los Cuerpos y dependencias y numerosas personas del elemento civil.
De la concurrencia formaban parte muchas señoras y señoritas, y representaciones de todas las asociaciones religiosas. En la brillante ceremonia, ofició el Padre Vázquez, de los Redentoristas.
Una nutrida capilla dirigida por el Reverendo Padre […] interpretó de modo admirable, la inspirada misa de Goicoechea.
Ocupó la cátedra sagrada el Padre Jacinto de Chucena, quien con gran elocuencia cantó las glorias de Nuestra Señora de la Victoria, que cuenta con la devoción de los melillenses.
Por la tarde, terminó la novena de la Victoria, asistiendo numerosos fieles. El templo se hallaba adornado, con profusión de plantas, flores y luces.
En el centro del altar mayor, se destacaba sobre artístico trono, la imagen de Nuestra Señora de la Victoria.”

Avanzamos unos años, hasta 1927. En ese año si que hubo fiestas patronales; Melilla volvía a disfrutar de su feria, sin olvidar a la verdadera protagonista de todos los festejos. El día 8 de septiembre El Telegrama del Rif publicaba las siguientes noticias:

“Salve en honor de Nuestra Señora de las Victorias
En la iglesia de la Purísima Concepción, se celebró ayer tarde una solemne fiesta religiosa en honor de la Excelsa Patrona de Melilla, cantándose una Salve.
El general González Carrasco ostentaba la representación del Comandante General. Asistieron además el Presidente de la Junta Municipal señor Calvo y una comisión de dicha entidad integrada por los vocales señores Carrasco, Prado, Andrés y Troncoso; representaciones de los Cuerpos de la guarnición y otras personas de significación.
Ofició en la ceremonia, el Vicario eclesiástico don José Casasola, ayudado por dos Padres Capuchinos.
En el presbiterio tomaron asiento el general González Carrasco, Presidente de la Junta Municipal Calvo; Comandante de Marina Carrasco. Auditor de brigada Orbe, coronel Jiménez Castellanos y algunos miembros de la Junta Municipal.
El altar Mayor, adornado con profusión de luces y flores, ofrecía un brillante aspecto, sirviendo de fondo a la imagen de la venerada virgen.
Las argentinas voces de las señoras y señoritas que formaban el coro, elevaban sus preces al Altísimo, entre nubes de incienso, a los acordes del armónium.”
Tanto la noticia de la función religiosa como la procesión ocuparon su lugar en la portada del periódico del día 9, al igual que el traslado de la Imagen a la Iglesia del Sagrado Corazón. Con respecto a esto último, se escribió lo siguiente:

“Finalizada la misa, la imagen de la Patrona de Melilla, fue trasladada con toda solemnidad a la iglesia del Sagrado Corazón.
Llevaba las andas, una sección de la Compañía de Mar, mandada por el alférez Morán (D. Arturo) y sargento Gallego.
Delante de la imagen marchaban los asociados de la Orden Tercera, Apostolado de la Oración y Adoración Nocturna.
La presidencia estaba constituida por el Presidente de la Junta Municipal, señor Calvo, vicario eclesiástico señor Casasola y vicario castrense señor Rubio.
De la comitiva, muy numerosa, formaban parte muchas asociadas de las distintas agrupaciones religiosas.
Al llegar la comitiva a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, fue recibida con alegre repique de campanas, interpretándose al órgano, la Marcha Real.”
La procesión de aquel año de 1927 transcurrió del siguiente modo:

“Como se había anunciado, ayer tarde se celebró la procesión organizada con motivo de la festividad de la Patrona de Melilla, Nuestra Señora la Virgen de las Victorias.
Desde mucho antes de la hora anunciada, la plaza de Menéndez Pelayo, se hallaba invadida por numeroso público. La procesión se puso en marcha a las siete en punto, formando en cabeza, la Sección de la Guardia municipal montada, con uniforme de gala.
Seguían a continuación los niños del colegio de la Divina Infantita, y las diversas asociaciones religiosas, portadoras de sus respectivos estandartes.
La imagen de la Patrona de Melilla, Nuestra Señora la Virgen de las Victorias, que por primera vez salía de templo, procesionalmente, era llevada sobre andas por marineros de la Compañía de Mar que alternaron con soldados de Artillería.
Profusión de luces y flores exornaban el trono. Delante de la imagen, figuraban tres preciosas niñas vestidas de ángeles.
Revestidos de capa pluvial iban el coadjutor señor Doña y otros dos sacerdotes.
Presidían la ceremonia, el Comandante General Castro Girona; Presidente de la Junta Municipal señor Calvo; Vicario eclesiástico señor Casasola; vocales de la Corporación municipal señores Prado, Andrés, Troncoso y Márquez y RR.PP Capuchinos Marcelo de Chauchina y Enrique de Umbrete.
A continuación marchaban nutridas comisiones civiles y militares. Cerraba la comitiva una compañía del regimiento de África con bandera y música, mandada por el capitán don Luis Riera y tenientes don Abel García, don Juan de Juan y don Lázaro Fraguas.
Durante el recorrido, las bandas del Tercio y de África, dirigidas por sus respectivos músicos mayores señores Córdoba y Macías, interpretaron selectas composiciones.
La procesión siguió el itinerario siguiente:
Calles de Alfonso XIII, Plaza de España, Duque de Almodóvar, Paseo del General Macías y rampa que existe frente al Cuartel de la Compañía de Mar desde donde se dirigió a la iglesia de la Purísima Concepción, desde donde había sido trasladada durante la mañana,  a la iglesia del Sagrado Corazón, con gran solemnidad.
Al llegar la religiosa comitiva a la Plaza de España, la batería de salvas de Ataque Seco, disparó un cañonazo para indicar un minuto de silencio que los melillenses dedicaron a los héroes que sucumbieron en África.
Tanto las personas que figuraban en la procesión, como el enorme gentío aglomerado en la Plaza de España y calles próximas, observaron dicho minuto de silencio, con suprema devoción.
La procesión en honor de la Patrona de la ciudad, revistió brillantes y solemnidad extraordinarias.”

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