Reclutados contra nuestra voluntad

MILITAR

La Semana. MH, 16/09/2024

Por: J.B.

 

Mientras la mili (como se conocía en nuestro país al servicio militar obligatorio) existía en España, miles de jóvenes y menos jóvenes eran obligados a prestar el servicio militar y a perder un tiempo precioso (al menos en la gran mayoría de los casos).

Los que defendían el servicio militar obligatorio (nunca entendí por qué no lo era también para las mujeres; sería lo lógico dado el constante machaqueo de las/los feministas con la igualdad entre sexos) hablaban de que les venía bien a muchos reclutas para ver mundo y “espabilarse”. Puede que así fuera en algún caso, pero era ridículo tener a miles de personas obligadas a hacer cosas que no querían hacer, mandadas por (en algunos casos) auténticos zoquetes con uniforme y a cambio de algo tan etéreo y poco medible como es hacer un servicio a la patria.

 

Afortunadamente la mili pasó, pero ahora nos reclutan (el gobierno en nombre del Estado) a la fuerza para otras muchas cosas que no queremos hacer, ver o admitir

Afortunadamente la mili pasó, pero ahora nos reclutan (el gobierno en nombre del Estado) a la fuerza para otras muchas cosas que no queremos hacer, ver o admitir.

He leído recientemente un gran libro, escrito por J. Ramón Fadrique, titulado “El esquilador”, que, inspirado en un hecho real, narra la historia de un matrimonio aragonés que es obligado a separarse en plena guerra carlista.

Él, que es reclutado a la fuerza por el ejército carlista, vivirá mil aventuras donde conocerá el dolor de la guerra, la amistad y los verdaderos valores humanos. Una aventura hacia la muerte donde deberá sobrevivir para poder encontrar el camino que le lleve de vuelta a casa.

Ella se enfrentará a la soledad, al hambre, a la miseria y a la maldad de algunos de sus vecinos, en una carrera de supervivencia donde su único objetivo será que sus hijos no mueran de hambre.

Se plantea quién es/era el verdadero héroe de una guerra: el hombre que se marcha o la mujer que se queda.

Sánchez, o Pinocho si lo prefieren llamar así, nos recluta para su ejército sin que, como ocurría con la mili o con los alistados a los ejércitos carlistas e isabelinos (estos últimos eran ahorcados si no se alistaban y/o intentaban huir), podamos evitarlo

 

Sánchez nos fuerza a alistarnos con sus cosas (por no decir, sus mierdas)

 Sánchez, o Pinocho si lo prefieren llamar así, nos recluta para su ejército sin que, como ocurría con la mili o con los alistados a los ejércitos carlistas e isabelinos (estos últimos eran ahorcados si no se alistaban y/o intentaban huir), podamos evitarlo.

Nos mete en una lucha social, que él se ha inventado (por que le conviene para sus fines), entre hombres y mujeres, entre feministas y machistas y entre progresistas (él y los suyos, claro) y no progresistas o fachas (los demás).

Cómo lo logra? Como no tiene la amenaza de la horca o la cárcel, subyacente a los reclutamientos, se dedica a soltar mentiras y/o medias verdades que amplifica con sus múltiples voceros/pelotillas

Nos obliga a pensar que el que todo sea público es por nuestro bien (cuando sólo lo es por el suyo), que las concesiones a los nacionalistas y el control de las instituciones o medios de comunicación son cosas que hay que hacer por nuestro bien (aunque evidentemente sea por el suyo y el de los que lo mantienen en la poltrona).

¿Cómo lo logra? Como no tiene la amenaza de la horca o la cárcel, subyacente a los reclutamientos, se dedica a soltar mentiras y/o medias verdades que amplifica con sus múltiples voceros/pelotillas y con sus medios de comunicación afines.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Loading

Más información

Scroll al inicio

¿Todavía no eres Premium?

Disfruta de todas
las ventajas de ser
Premium por 1€