El entrenador del Club Melilla Baloncesto, en la rueda de prensa del pasado domingo posterior al encuentro, se mostraba satisfecho tras la victoria obtenida por su equipo ante el Grupo Alega Cantabria. Un resultado que mantiene ‘vivos’ a los azulones de cara a la salvación.
Para el cordobés se trató de “una victoria merecida”, y es que, como argumentó, “hicimos un trabajo bueno, mucho mejor defensivamente en la segunda parte que en la primera. Además, limitamos las pérdidas de balón con respecto a otros partidos, con menos errores digamos que no forzados, aunque algunos hubo”, explicó. El preparador azulón incidía en que su equipo “ya venía persiguiendo este triunfo en las últimas jornadas con otra cara, y ahora por fin se ha conseguido”, por lo que hay que “felicitar a los jugadores por el esfuerzo y al club por el sufrimiento que viene padeciendo”, así como “agradecer a la afición el apoyo que, a pesar de los malos resultados, nos dan”.
Haciendo un análisis más exhaustivo de cómo se había desarrollado el encuentro, Rafa Sanz aseguraba que en los primeros minutos del mismo estaban jugando “bien”, pero reconocía que “fallamos en algunas situaciones de canasta fácil y defensivamente concedimos alguna muy sencilla. El primer cuarto fue nuestro pero perdimos dos balones y anotaron cuatro puntos muy fáciles. Lo cierto es que, en líneas generales, el trabajo estaba siendo bueno”, recalcó. El entrenador del conjunto melillense recordaba lo complicada que es la situación para los jugadores: “Es verdad que cuando estás ahí abajo mentalmente cualquier soplido te parece un huracán y entonces hay que intentar tener más dureza mental y no buscar salirnos del partido o buscar excusas o gestos. Debemos tener más dureza mental y más capacidad de tolerar el error. Yo creo que en la segunda mitad tuvimos más dureza, más dureza psicológica, más dureza mental”. En resumidas cuentas, Rafa Sanz considera que fueron “más resistentes” y cree que consiguieron “un triunfo a base de pico y pala, pero muy merecida, ante un rival que no se rindió nunca”, concluía el míster del Melilla Baloncesto.



