“Una chapuza”.
De esta manera ha calificado el coordinador de Programas y Proyectos del PP de Melilla, Manuel Ángel Quevedo, el nuevo contrato marítimo que ha sacado a licitación el Gobierno de España por 79 millones de euros para garantizar las conexiones marítimas de Melilla con las ciudades andaluzas de Málaga, Almería y Motril (Granada).
En primer lugar, Quevedo ha compartido en rueda de prensa las críticas que ha lanzado a dicho pliego su compañero de partido Miguel Marín, acerca de que el Ejecutivo central “no ha actualizado el IPC” en el nuevo pliego” y, además, han incluido la nueva tasa de emisiones “que antes no estaba metida”. Sobre ésta última, ha avanzado que la diputada nacional por Melilla, Sofía Acedo, ha elaborado una enmienda en el Congreso de los Diputados para eliminar dicha tasa. “Es tan brutal lo que está haciendo el Gobierno de la Nación con esta tasa para Ceuta y Melilla, porque no se la impone a las islas”, afea.
No obstante, lo que a juicio de Quevedo es “más sorprendente” es que en este nuevo contrato se subvencione más a la línea con Málaga (10,44 millones), que la de Almería y Motril (9,2 millones), cuando, según explica, en el contrato actual prorrogado la línea de Motril y Almería (11,3) “siempre lleva casi el doble” que la de Málaga (8,3).
“A mí que me lo expliquen”, dice Quevedo. “¿Qué ha pasado en nueve meses para que una línea cueste dos millones más y la otra dos millones menos?”, pregunta, asegurando que “toda la vida ha habido que aportar más a la línea de Motril y Almería porque tienen algo menos de pasajeros”.
Es más, Quevedo asegura que los presidentes de los puertos de Almería y Motril están “bastante enfadados” con el nuevo lote para su línea
“Pasmado” con las declaraciones de Sabrina Moh
Asimismo, el presidente del Puerto admite que se ha quedado “pasmado” con las declaraciones de la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, sobre el nuevo contrato marítimo. En este sentido, ha señalado que Moh esté “encantada” con el anterior contrato que contenía un lote y ahora esté igual de “encantada con un contrato que dice exactamente lo contrario”, ya que ésta último se divide en dos lotes.