Personal del Hospital Comarcal de Melilla recibe formación sobre “Comunicación y duelo perinatal”

 

La Dirección Territorial del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en Melilla ha informado a los medios sobre esta formación que ha recibido el personal de Enfermería Obstrética-Ginecológica, enfermeras residentes de esta especialidad; donde una facultativa y una psicóloga, también han participado en el curso “Comunicación y duelo perinatal”.

En el acto de inauguración la directora de Enfermería de Atención Especializada, Concepción Cortés, en nombre de la Dirección Territorial del INGESA, agradeció a la supervisora de Paritorio, María del Carmen Torreblanca Carancha, su disposición para la persistencia de la formación continuada de los profesionales del área materno-infantil y recordó que ya en el pasado año se quiso celebrar este curso que se tuvo que posponer por la pandemia del COVID-19.


Cortés destacó la relevancia de tratar el duelo perinatal por la implicación que tiene, en el sentido de que el proceso natural del embarazo y del parto siempre está asociado a la felicidad porque finaliza con un recién nacido; pero, cuando esto no sucede así y se produce el fallecimiento del ser deseado, se “produce un gran desgarro emocional en la madre y en la familia”. Es por ello, comentó Cortés, que “es necesario conocer cómo tratar este duelo con delicadeza y empatía, así como tener la formación adecuada para saber acompañar a la madre en un proceso tan delicado de superar”. Añadió que, ante esta situación, “los profesionales deben tener habilidades en comunicación para poder confortar a la madre y a la familia”.


Consultados los participantes en el curso, expresaron que en el desarrollo de la profesión se producen estos duelos, que no se suelen tratar durante el periodo formativo, y apuntaron que necesitan herramientas y habilidades para poder informar de este tipo de “mala noticia” y cómo afrontar esa tesitura.


Los objetivos básicos de este curso se centran en aprender técnicas y habilidades del control de estrés, potenciando habilidades de comunicación para afrontar el duelo.


Impartido por Bibiana Navarro Matillas, doctora en Psicología y profesora asociada de la Escuela Andaluza de Salud Pública, el curso se ha desarrollado durante dos jornadas y cuenta con la acreditación de la Facultad de Ciencias de la Salud del Campus de la Universidad de Granada en Melilla y tiene el reconocimiento de interés público sanitario de la Ciudad Autónoma de Melilla.

Entrevista a la profesora Bibiana Navarro Matillas


“Es muy importante para que el duelo sea lo más natural posible que se establezca un vínculo entre los padres y el bebé”

– ¿Qué les aporta el curso a las profesionales que se encuentran ante este tipo de situación que suele ser inesperada?


– En primer lugar hemos empezado trabajando las habilidades emocionales, que nos sirven para reconocer nuestras emociones y ver el origen de esa emoción. El primer planteamiento es que una emoción surge por la valoración que hace la persona a nivel de su pensamiento (la llamamos el nivel cognitivo). Generalmente para valorar las situaciones difíciles nos surgen de manera automática una serie de pensamientos automáticos negativos -se llaman así en Psicología-. Entonces, tenemos la tendencia, por ejemplo, a adelantarnos a que van a suceder situaciones negativas, a que va a ocurrir lo peor que pueda pasar en esa situación… Tenemos también la tendencia a centrarnos en los aspectos más negativos de las cosas que nos suceden y a etiquetar cuando el otro no hace un comportamiento apropiado como, por ejemplo, si una persona que está embarazada no se pone la vacuna le decimos que es una irresponsable…


Ese tipo de valoraciones al final influyen en cómo nos comportamos y comunicamos con las personas que atendemos. De alguna manera, ese pensamiento negativo hace que mi intervención pueda ser un poco menos asertiva, que es otra de las herramientas que trabajamos en el curso. Cómo decir las cosas de la mejor forma posible y, sobre todo, pensando en conseguir un objetivo terapéutico.


Nos centramos mucho también en valorar los distintos comportamientos positivos y saludables a conseguir en las personas con las que trabajamos. Un cambio de hábito de dieta, ejercicio físico, revisiones periódicas, vacunación, cuidados del bebé… Todo eso está influido por una serie de elementos, que muchos de ellos son sociales y culturales. Trabajamos con los profesionales que tengan esos elementos en cuenta para trabajar ese cambio de conducta y comportamiento.
Como he comentado, uno de los elementos que trabajamos es la comunicación asertiva, que nos hace comunicarnos de manera franca, honesta, sin sarcasmos, sin imponernos, sin amenazar a la otra persona: “si no haces esto, ya verás que te va a pasar lo otro”, sino que hay que plantear: “en esta situación lo más probable es que ocurra esto, qué se te ocurre, qué podemos hacer, qué te ayudaría…”.


Luego, además de todas estas herramientas genéricas del trabajo cotidiano de los profesionales, tratamos situaciones específicas que se dan en un duelo perinatal. Trabajamos algunas pautas concretas para esta situación, sobre todo cómo damos esa noticia. La forma en que demos esa noticia va a facilitar o no el futuro duelo de esa familia. Entonces, es muy importante lo qué decimos, cómo lo decimos. Hay que entrenarse para que el profesional se sienta seguro a la hora de abordar esa situación porque si está estresado, nervioso, desbordado porque le parece que dar esa mala noticia va a ser terrible, probablemente le va a influir en cómo lo va a hacer y eso se va a transmitir al otro. En el futuro esa conversación, esa comunicación de la mala noticia, la familia la rebobina una y otra vez. Por lo tanto, ahí hay que mimar muy bien lo que se dice, la comunicación.


Además trabajamos el respeto del silencio y las fases del duelo porque, muchas veces, la persona se queda en shock, en estado de negación, “esto no puede estar pasando, esto no puede pasar”…
También, a nivel comunicativo empleamos algunos dificultadores y frases que nos salen de forma automática que son muy perjudiciales como, por ejemplo, decirle a la otra persona: “no te preocupes, si eres joven, vas a poder tener más hijos”. Claro que eso es posible y puede ser una opción para esa persona probablemente en poco tiempo; pero, en ese momento está pensando en ese hijo que ha nacido muerto al final, por alguna complicación ha fallecido. En ese momento es muy importante para que el duelo sea lo más natural posible que se establezca un vínculo entre los padres y el bebé. Eso que puede parecer un poco extraño, es importante que lo trabajemos. Por ejemplo, hay parejas y mujeres que se niegan a ver a su bebé si ha nacido fallecido y esto, al final, va a ser un elemento dificultador a la larga, incluso se les recomienda que le hagan una fotografía a ese bebé porque si en ese momento no quieren verlo, en el futuro lo van a querer ver, van a querer saber cómo era carita de ese bebé, de ese niño.


Las profesionales pueden ayudar a confeccionar una caja de recuerdos igual que lo haces con otro hijo que vive: el cordón, pulserita, alguna fotografía, ropita que ha llevado… A lo mejor en ese momento no la van a querer ver, que van querer abrir; pero, cuando llegue el momento, será muy importante que esa familia cuente con esto.


También se debe trabajar con los otros hermanos, no esconderlo, hablar de su hermanito. Es decir, que todos estos actos simbólicos de despedida, de hablar de ese hijo, sirven para que ese hijo esté integrado en la familia. En el futuro, sobre todo la mujer, va a narrarlo así: “mi hijo que falleció”. Ese hijo está integrado en la composición familiar, no es algo aparte.

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