Paquito León: La historia de una tumba sin nombre

Érase una vez… Bueno, bien podría haber empezado así esta historia, como los cuentos que leía cuando era niña pero no, el título de estas líneas tiene un por qué y quiero explicarlo. Cuando hace ya muchos, muchos años, décadas, comencé a sentirme atraída por nuestro cementerio y las historias que custodiaban sus encalados muros, mi madre me dijo en varias ocasiones que tenía que buscar al hijo del actor Valeriano León que estaba enterrado aquí.

¿Mamá, y cuándo murió?, le pregunté. Pero ella no lo sabía, era algo que había oído, por boca de no recordaba quien pero que seguro estaba en Melilla.
No fui capaz de localizarlo y haber cumplido su deseo y brindarle la oportunidad de visitar su tumba.
Aquello quedó grabado en mi memoria, pero sin más datos que lo que ella me había dicho, poco o más bien nada, podía hacer. El destino quiso que en este 2021 de manera fortuita llegara a mis manos la fecha del óbito. ¡No me lo podía creer! Cotejé la información en los libros de registro del cementerio y para mayor alegría de quien escribe estas líneas al ser una propiedad la tumba, por la que Valeriano León pagó cien pesetas, seguía estando en nuestro camposanto, los restos no habían pasado al osario general.


De no tener los datos exactos, habría sido más que imposible localizarla ya que, no figura ninguna información en ella. Tan solo el nombre del marmolista que hizo la tumba y curiosamente en la columnita que hay en un lateral se aprecia un pequeño rosetón que parece una máscara de león (quizá sea una interpretación muy personal).


Muchísimas veces he pasado junto a ella sin saber que era la que yo estaba buscando para mi madre.
Pero, sin duda alguna, es aquí donde yacen los restos del pequeño Francisco León Escuer, que falleció de meningitis aguda cuando contaba con “un año y dos meses” de vida. La familia estaba domiciliada en el número 1 de la calle Gran Capitán.

Sus padres los actores Valeriano León y Pilar Escuer se hallaban en Melilla esos días trabajando con su compañía de teatro. Cosechando cada noche grandes éxitos a tenor de lo que he podido “rastrear” en El Telegrama del Rif de los días anteriores a la muerte de “Paquito”, como cariñosamente lo he bautizado.


El mismo periódico, de 20 de mayo de 1919, que se hacía eco del gran éxito que estaba teniendo en el Teatro Reina Victoria la obra Doloretes con la que habían debutado Ramona Galindo y Vicente Carrasco interpretando a la “tía Tona” y al “tío Pere”, publicaba la triste noticia del óbito del pequeño: “En las primeras horas de la madrugada dejó de existir víctima de la cruel dolencia que le aquejaba, el precioso niño Paquito León, hijo del notable actor y director de la compañía que actúa en el teatro Reina Victoria, don Valeriano León, llenando del más profundo dolor los corazones de sus padres amantísimos.
Esta tarde tendrá lugar el entierro, a las cinco y media, siendo seguro que el acto constituirá una expresiva manifestación de las simpatías y efectos con que cuenta en Melilla el Sr. León.
Reciban los apenados padres nuestro más sentido pésame.”


Al día siguiente bajo el título “Letras de luto”, hacían referencia al sepelio:
“Ayer tarde tuvo lugar la conducción al cementerio de la Purísima Concepción del cadáver del precioso niño Paquito León Escuer, hijo de nuestro querido amigo el notable actor y director de la compañía que actúa en el teatro Reina Victoria, don Valeriano León. El fúnebre acto constituyó, como se esperaba, una elocuente manifestación de los afectos y simpatías que en Melilla cuenta el excelente artista.
El féretro era llevado en lujosa carroza de la empresa funeraria “Nuestra Señora de los Llanos”, tirada por cuatro caballos. Sobre la carroza se veían numerosas y artísticas coronas, entre ellas de los padres del finado, artistas de la compañía, empresa del Teatro, Elvirita Rey, Fernández Tijero y otras.
Presidieron el duelo los Sres. Cano, Muñoz Orozco, Rico (don Rafael), Beltrán y el padre del finado don Valeriano León. El féretro fue llevado a hombros por los señores Alcántara, Rico (don Juan), Alba (don José) y Escuer.


Llevaban las cintas los señores Lopetegui, Vila, Alba (don Carlos) y Alba (don Rafael).
Esta mañana tendrá lugar el sepelio del cadáver. Reiteramos al Sr. León y a su esposa doña Pilar Escuer, la más sincera expresión de nuestro sentido pésame por la gran desgracia que lloran.”
En la edición del jueves 22 al comentar cómo había sido la representación del día anterior de “El rey que rabió”, en la que actuaba León, se decía que el público le obligó con sus insistentes aplausos a salir de nuevo al escenario:
“Al presentarse éste, recibió emocionadísimo, una prolongada ovación, pero ésta, no era tributada al actor, no premiaba el trabajo del cómico; era la expresión espontánea de un publico cariñoso que se asociaba al hondo dolor del padre.”


Sus actuaciones continuaron durante los días siguientes. Desconozco hasta cuando estuvieron trabajando en Melilla y si regresaron alguna vez Valeriano León y Pilar Escuer.
El actor contrajo matrimonio en 1925 con la también actriz Aurora Redondo.
Con estas líneas creo haber dado cumplimiento al anhelo de mi querida madre que seguro lo estará disfrutando. Hoy el pequeño Paquito, hijo de dos grandes actores está siendo famoso, al igual que lo fueron sus padres.
¡Besos al Cielo!

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