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Editorial

Otro hito en nuestro calendario

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Imagen de Melilla

Antes de que finalice septiembre, los diferentes ayuntamientos y comunidades deben enviar al Gobierno central su propuesta de calendario para el año siguiente y darle oficialidad con su publicación en el BOE con cierta antelación a su inicio. Fue así, en 2009, como Melilla marcó un hito incluyendo en su calendario laboral de 2010 el Aid El Kebir como día festivo oficial, ya que era la primera vez que una ciudad española daba ese carácter oficial a una festividad islámica. Pocos días después, y también de cara al 2010, Ceuta siguió los mismos pasos y las dos ciudades celebraron la Pascua del Sacrificio como un día festivo reconocido oficialmente, aunque Melilla, insistimos, se adelantó mostrando su intención y dando aquellos primeros pasos administrativos unos días antes que la ciudad hermana.
Ahora, de nuevo, Melilla marca un hito declarando el Aid El Fitr o final del mes sagrado de Ramadán como día festivo oficial en el calendario. Pero, al contrario de lo que sucedió hace 12 años por estas fechas, la que ha dado el primer paso ha sido Ceuta. Por lo tanto, en 2022, tal y como sucedió en 2010, las dos ciudades españolas del norte de África estrenarán festividad nueva en el calendario y tendrán no ya una, sino dos de la comunidad musulmana.
Era de justicia social que esto ocurriera, porque en ambas ciudades, la musulmana es una comunidad que abarca una parte muy importante de la población. Dar oficialidad en el calendario al final de Ramadán, como ya se hizo en su día con la Pascua del Sacrificio, es un hecho histórico que nos iguala a todos un poco más, sin que ello tenga que suponer la victoria de unos o la derrota de otros como algunos, de manera equivocada y hasta populista, pueden plantear.
Es al contrario: todos ganamos porque el Aid El Fitr, al igual que el Aid El Kebir, es una fiesta de todos y dándoles cabida en el calendario como días festivos se resuelven los problemas que acarreaba la situación oficiosa que se daba cuando estaban al margen del calendario laboral.
Además, esa idea de posibles perjudicados por la salida obligada de festivos tradicionales del calendario no tiene cabida, al menos en 2022, pues el final de Ramadán aprovecha el hueco que deja el día del Estatuto de Autonomía, 13 de marzo, al caer en domingo y no ser pasado al lunes. Nadie en Melilla, salvo el Gobierno, tenía empeño en celebrar ese día que, además, solo ha sido festivo oficial dos años, en 2020 y 2021.
El siguiente paso, ahora que son dos las festividades islámicas en nuestro calendario, debería ser estudiar la fórmula para que esa oficialidad no dependa cada año de que otros festivos caigan en domingo, sino que, al menos una de ellas, tenga su hueco garantizado por derecho propio. 

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