Oriol Ferré, entrenador del Club Balonmano Virgen de la Victoria, valoró de forma muy positiva el triunfo de su equipo ante el Ars Palma del Río (31-30), que calificó como “una muestra de carácter, trabajo y fe hasta el último segundo”. El técnico destacó la madurez de sus jugadores en un encuentro muy igualado, la capacidad de reacción tras un inicio complicado y la importancia de sumar una victoria que refuerza la moral del grupo y consolida la buena dinámica del equipo. En la próxima jornada, el Virgen de la Victoria rendirá visita al PAN Moguer, séptimo clasificado.
El equipo melillense volvió a ofrecer una actuación sólida y llena de emoción en el Pabellón Municipal Lázaro Fernández. Con nueve puntos de los últimos diez posibles, el Virgen de la Victoria se mantiene en cuarta posición, a solo dos de los líderes, y confirma su excelente estado de forma. El gol decisivo llegó a escasos cuatro segundos del final, obra de Santi Bedoya, que certificó el triunfo local.
Ferré reconoció la dificultad del duelo y el mérito de su plantilla para sobreponerse a un rival experimentado. “El partido ha sido muy complicado, hemos ido en gran parte del tiempo por detrás y nos ha costado entrar en juego. Palma es un equipo con más años de trabajo conjunto y eso se nota en su compenetración, pero este grupo ha demostrado que lucha y que no se rinde nunca. Llegamos más enteros al final y eso nos ha permitido ponernos por delante en los últimos compases y asegurar una victoria muy trabajada”.
También quiso destacar la relevancia del resultado, no solo por los puntos, sino por el impulso anímico que supone vencer a un rival directo en la zona alta. “Estamos todavía al principio de la temporada, pero todos los puntos cuentan. Ganar a un rival que estaba por encima de nosotros tiene un valor añadido. Más allá de la clasificación, esta victoria refuerza la confianza del grupo. Llevamos nueve puntos consecutivos, seguimos fuertes en casa y eso nos da moral para seguir creciendo”.
Por último, Oriol Ferré analizó la evolución del juego y la mejora mostrada en la segunda mitad tras un arranque con altibajos. “Nos costó entrar en los primeros minutos porque Palma salió muy intenso en defensa. Nos atascamos un poco en el uno contra uno, pero cuando encontramos lanzamientos exteriores y dimos más continuidad al juego, empezamos a tener opciones. Ya en la recta final del primer tiempo subimos líneas en defensa y conseguimos incomodarles más. Esa mejora se notó también en la segunda parte, en la que el equipo fue más sólido y eficaz”.
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