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Editorial

Opacidad para no mostrar la realidad

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Agresión en el ceti

Estamos “acostumbrados”, que diría Gloria Rojas, a la falta de transparencia del Gobierno de su partido cuando se trata de cuestiones relativas a la inmigración. Ya se sabe, es un tema del que no se puede hacer propaganda porque no tiene buena prensa. Por eso el CETI es, probablemente, el único lugar de competencia estatal donde no hemos visto aún una galería fotográfica de la delegada del Gobierno.
Esa opacidad en lo referente a inmigración tiene un claro objetivo, y es evitar que quede a la vista que se está haciendo lo contrario de lo que se decía en la oposición, algo de lo que peca el PSOE en este ámbito. No hay que perder de vista que este partido impulsó el recurso de inconstitucionalidad contra las devoluciones en caliente, cuando estaba en la oposición. Ya en el Gobierno, el PSOE defendió la legalidad de las devoluciones en caliente ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y, por supuesto, las ha aplicado siempre que ha tenido oportunidad, una de ellas recién llegada Sabrina Moh a la Delegación del Gobierno.
Como las aplicó, supuestamente, este fin de semana en Isla de Tierra, en el archipiélago de Alhucemas. Preguntada por ello en una entrevista distendida en la televisión pública local, donde pudo incluso relajarse hablando de cuestiones personales, la delegada dedicó a esta respuesta 20 segundos, en la que no dio ninguna información concreta a la cuestión planteada, salvo decir que seguirán trabajando “para dar una respuesta acorde en cada situación y en cada momento”.
Es triste que los melillenses nos tengamos que conformar con respuestas tan pobres y genéricas como estas, que no son una excepción cuando se plantean preguntas a los políticos que no quieren contestar. Al menos, hay que agradecer que con esta respuesta de Moh, ya tenemos algo más que el “no nos consta” que contestó la institución que dirige respecto a lo que estaba sucediendo en Isla de Tierra, donde solo las oenegés que trabajan sobre el terreno han informado. El lamento de todas ellas era generalizado en cuanto al trato que se estaba dando a esos 41 inmigrantes, la mitad mujeres y niños, con el envío de agentes antidisturbios para devolverlos a Marruecos, mientras en Madrid, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se echaba flores por la acogida a refugiados afganos.
Otro ejemplo de opacidad, la respuesta parlamentaria del Gobierno en las Cortes Generales, remitiéndose a una intervención del ministro del Interior en el Congreso para no dar información a los senadores melillenses respecto a la tensión fronteriza que tuvo lugar en Ceuta en mayo, y que también nos afectó, de refilón, en Melilla. Acedo e Imbroda pedían datos concretos, que ya a estas alturas, tres meses después de aquel capítulo, el Gobierno debería tener. El Gobierno ha despachado el tema con una respuesta vacía. Como también lo hace cada 15 días el Ministerio del Interior en el Balance de Inmigración Irregular, donde aún no ha actualizado los datos sobre lo sucedido en Ceuta, 100 días después de aquello. Como vemos, una ristra de ejemplos (y faltan más), en los que la falta de transparencia y coherencia es clamorosa. No se puede consentir, especialmente cuando viene de quienes se quejaban de ello estando en la oposición.

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