Nueva Melilla califica de “fracaso político monumental” el mayor presupuesto de la historia aprobado por el PP

Mohamed Bussian hablando sobre el presupuesto de Melilla

Mohamed Bussian denuncia que las cuentas de 421 millones “agrandan la brecha social”, fomentan el clientelismo y no transforman el modelo económico de la ciudad

El portavoz del partido político Nueva Melilla, Mohamed Bussian, ha criticado duramente la aprobación en el Pleno de la Asamblea del mayor presupuesto de la historia de la ciudad, que supera los 421 millones de euros. Una cifra que, según ha señalado, resulta “descomunal” para un territorio de apenas 12 kilómetros cuadrados y unos 86.000 habitantes y que, lejos de traducirse en progreso y bienestar, está asociada a un empeoramiento de los indicadores sociales.

Bussian ha afirmado que en Melilla se produce una paradoja: “Cuanto más crece el presupuesto, más crece la brecha social”. Una realidad que, a su juicio, reflejan los datos oficiales, la percepción ciudadana y la propia prensa local, aunque —según denuncia— el Gobierno del PP “se niega a reconocerlo”. Durante el debate de los Presupuestos Generales de la Ciudad Autónoma de Melilla (PGCAM) para 2026, Nueva Melilla ya advirtió de que las cuentas “profundizan en la desigualdad y la injusticia social” y constituyen “uno de los ejemplos más escandalosos de despilfarro y mala gestión de lo público”.

El dirigente ha subrayado que, pese a contar con el mayor presupuesto per cápita del Estado, Melilla sigue encabezando las tasas de paro, pobreza y exclusión social en España, lo que considera “un fracaso político monumental”. En este sentido, ha definido las cuentas como un “presupuesto de cristal”: “brilla por fuera, pero es incapaz de sostener el peso de una crisis social que ya es estructural”.

Nueva Melilla sostiene que tras estos 421 millones de euros se esconden “tres verdades incómodas”. La primera, la existencia de una élite económica vinculada al sector público que concentra el empleo cualificado y genera una burbuja de consumo ajena a la realidad de cerca del 30% de la población en riesgo de exclusión grave. La segunda, el abandono de un modelo económico alternativo tras el cierre de la aduana y el fin del comercio atípico en 2018, ya que —según Bussian— el presupuesto se limita a “parchear” la destrucción de miles de empleos no cualificados. Y la tercera, una política de “gestión de la pobreza” que incrementa el gasto social sin mejorar la empleabilidad, perpetuando una subsistencia precaria que, a su juicio, garantiza estabilidad electoral a corto plazo a costa del futuro de la ciudad.

“No estamos ante unas cuentas para el progreso, sino ante un sistema de clientelismo institucionalizado donde el gasto corriente devora cualquier posibilidad de inversión productiva”, ha afirmado el portavoz, quien ha calificado de “obscenidad política” celebrar un presupuesto histórico cuando Melilla lidera los rankings de desempleo juvenil, fracaso escolar y pobreza en el ámbito europeo.

Frente al discurso del Gobierno de Juan José Imbroda, que defiende que se trata de un presupuesto “potente para generar trabajo” y que “apuntala el desarrollo económico y social”, Bussian se pregunta dónde se reflejan esos supuestos frutos, en qué indicadores y en qué barrios. Para Nueva Melilla, la realidad es que estas cuentas no están diseñadas para transformar la ciudad, sino para mantenerla “en un estado de dependencia, clientelismo electoral y estancamiento” que, según denuncia, se prolonga desde hace décadas.

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