¿Nos tendremos que encadenar a los árboles para que los respeten de una vez?

Árboles Melilla

En Melilla tenemos un patrimonio natural escaso por nuestras reducidas dimensiones geográficas. Pero el poco que tenemos, debemos cuidarlo como oro en paño y esto, a la vista de todos, es algo que no está sucediendo.
Guelaya y Melilla ConBici, entre otras asociaciones, han puesto el grito en el cielo por lo que están haciendo nuestros gobernantes, y pretenden hacer, con los árboles que viven en los antiguos cuarteles militares que han sido desmantelados para el desarrollo urbanístico de la ciudad. El problema, que amenaza con ir a más, ha dado lugar a la creación de una plataforma ciudadana, el Movimiento en Defensa del Arbolado de Melilla, que busca la protección, defensa y cuidado de los árboles de Melilla sin ánimo de lucro, sin color político, ni intereses particulares.
Quienes gobiernan deberían recapacitar y escuchar a los ciudadanos que se movilizan por salvar nuestro patrimonio natural en vez de estar pensando constantemente en el hormigón y el ladrillo. Es necesario que tengan una conciencia más ecologista, pero de verdad y no solo para buscar votos y fotos.
 Los árboles que quieren eliminar porque les molestan para sus proyectos de cemento llevan en Melilla décadas, muchos de ellos desde hace más de cien años. Bastante antes de que llegaran nuestros gobernantes con sus egoístas ideas urbanísticas. Eliminando los pocos espacios verdes que tenemos, que proporcionan sombra fresca y nos ayudan a respirar aire limpio, vamos en la dirección contraria en el objetivo de tener una ciudad más amable y agradable, una ciudad en la que no estamos solos, sino que debemos compartir con las especies vegetales y animales con las que convivimos.
Los melillenses no debemos permitir los “arboricidios”, como los denomina Guelaya, una de cuyas tristes estampas la hemos visto hace escasas semanas con la tala indiscriminada de los árboles que había plantados en el cuartel de Santiago. La zona ha sido arrasada para hacer carreteras y los responsables de Medio Ambiente e Infraestructuras, al ver cómo la equivocada decisión provocaba la indignación ciudadana, fueron escurriendo el bulto buscando excusas como, por ejemplo, que esas especies no estaban protegidas. Como si eso restara gravedad a lo sucedido.
Guelaya ya está alertando de que sucederá lo mismo con las decenas de árboles que hay en Caballería. ¿Tendremos que encadenarnos los melillenses a los árboles para salvar nuestros árboles, como hizo la baronesa Carmen Thyssen en Madrid? Integren los árboles, símbolos de vida, en sus planes urbanísticos en lugar de destruirlos

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