«Nada nuevo bajo el sol

Francisco Robles

Ha pasado más de un mes desde mi último contacto con esta columna de opinión, y realmente todo en la ciudad se ha ido desarrollando como había previsto, o sea, no han existido noticias de interés-sólo afortunadamente en el caso de la epidemia-; y así los datos de su incidencia siguen descendiendo, tanto el del número de nuevos casos, como el de hospitalizaciones o de ingresos en U.C.I., no han aparecido mutaciones mayores del virus y las nuevas vacunas –efectivas ante las variantes de Ómicron- ya están autorizadas por la E.M.A. para su uso en Europa.

Sólo un detalle -a pesar de mostrar también una tendencia decreciente- merece una consideración aparte, se trata de los más de 200 muertos, que cada 3 o 4 días se recopilan en la fría estadística oficial de la epidemia en España; y no puedo dejar de preguntarme cuántas de estas muertes se hubieran evitado, si se hubiera administrado la cuarta dosis antes del verano, nunca lo sabremos como tantas otras cosas de esta epidemia en España, tan difuminada o enmascarada por las decisiones del gobierno, en cuanto a la declaración y seguimiento de los casos.

Y es que a todo se acostumbra la opinión pública -incluso a la muerte o a la mala gestión del gobierno-, ello nos hace vivir en una pesadilla sin final próximo a la vista. Así concluye el informe de los expertos publicado en The Lancet, que habla de fracaso global masivo, basándose en diversos hechos contrastados por expertos cualificados, y no los de la prometida comisión fantasma creada(?) por el gobierno de España.

Ya habrá tiempo para repasar las conclusiones del informe, ahora citar las causas -muchas ya conocidas- y que tanto costó que aceptaran los gobiernos ¡y hasta la propia O.N.U.! Desde la falta de comunicación y de coordinación, hasta la ausencia de datos fidedignos y de redes de seguridad para la población, pasando por la declaración tardía, retraso en el reconocimiento del papel de la vía respiratoria en la trasmisión, falta de coordinación, incapacidad gubernamental, déficit de financiación, fallos logísticos, etc.. Y siendo cierto que es un informe de ámbito internacional, se reconoce perfectamente en las líneas citadas, el deficiente perfil de la gestión en España de la epidemia. 

El tiempo juega a nuestro favor, y la epidemia parece por fin estabilizada en su favorable evolución; además se han cumplido las expectativas –y como ya se dijo desde esta columna-, será a finales de este mes cuando se administre la cuarta dosis. Aunque ante a esto último hay que hacer dos objeciones, porqué no se empieza a vacunar a los mayores de 60 años de una vez -si al final se va a hacer-, y porqué no se hace coincidir con la vacunación gripal, que se iniciará a mediados de octubre. 

Es de suponer que se usará como justificación a la primera cuestión, la de los recursos disponibles, a lo que se debe de oponer el que los beneficios de adelantar la vacunación se expresan en términos de menos personas con necesidad asistencial, con discapacidad -así de grave es esta enfermedad- y sobre todo.. con menos muertos!  

A la segunda, aún pudiendo existir esa contraindicación para una administración coincidente de ambas vacunas, sería en una minoría y además se pierde el efecto positivo que tendría sobre las ratios de vacunación antigripal, el unirla a la del Covid-19. Sin duda es una oportunidad perdida de aumentarlas, sobre todo cuando Melilla es tradicionalmente de las ciudades situadas a la cola en esta vacunación, en una temporada que se prevé será dura en la incidencia gripal.

N.A.- No news is good news? Para Melilla esto no es una buena noticia, porque no lo es que la situación de las comunicaciones de la ciudad sea tan lamentable -vaya verano hemos pasado-, o el deplorable estado de su limpieza viaria, o qué decir de su economía -nuestros jóvenes no ven ya futuro en su ciudad-, o de las relaciones con el primo-hermano marroquí (ventajosas siempre para ellos), y por último tampoco anima que en el panorama político no se atisban cambios. 

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