Mordejay Guahnich, sobre la festividad del Pésaj:
“Ha sido uno de los más bonitos de los últimos años”

El presidente de la Comunidad Israelita de Melilla califica de manera muy positiva la celebración de esta pascua judía en la ciudad después de dos años de pandemia por el covid-19. «Hemos visto alegría», afirma

Uno de los más bonitos de los últimos años. Así describe el presidente de la Comunidad Israelita de Melilla, Mordejay Guahnich, la festividad del Pésaj, de este año, valorando de forma «muy positiva» su celebración tras dos años de pandemia por el covid-19, ya que afirma que vinieron a la ciudad «muchos melillenses» que estaban fuera y que se han reencontrado muchas familias durante esta pascua judía.

El Pésaj, que se ha celebrado este año del 15 al 23 de abril, conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto y pasan a la tierra de Canaán, lo que en la actualidad es el Estado de Israel. Durante ocho días no se puede consumir ningún pan ni producto leudado -fermentado-. El pan que se consume tiene que ser ácimo, puesto que a la salida de Egipto se comió este producto durante los 40 años de travesía hasta la tierra prometida.

Después, las dos primeras noches se lee la Hagadá que es el relato de toda la salida de Egipto y la llegada a la tierra de Israel, incluyendo además la entrega de la Torá a Moisés en el Monte Sinaí.

«Es para explicarles y darle a conocer a las generaciones futuras cómo se conforma se crea el pueblo judío», explica Guahnich, quien asegura que, a diferencia de los dos años anteriores tras el comienzo de la crisis del coronavirus, este ha sido » bastante más abierto». «Este año hemos tenido la gran suerte de coger y de encontrar el Pésaj con todas la riqueza de compartir de nuevo con la gente de fuera. Más de 100 personas han venido a compartir este año con nosotros esa festividad, con lo cual la alegría ha imperado en las casas de las familias, en las propias calles y en las sinagogas», añade.

Gastronomía


Guahnich explica que durante esta pascua los productos que se consumen deben de tener unas características específicas. Por ejemplo, la harina que se emplea para cocinar es de patata, de maíz, o incluso de almendra.
Terminando la primera noche se consumen una serie de platos recordando la «amargura» por la que atravesó el pueblo judío en Egipto, como el Haroset, una mezcla de productos secos para recordar los ladrillos que tenían que fabricar los esclavos judíos para la construcción de las edificaciones faraónicas.

Y en la ‘noche de Mimona’ o de la ‘Buena Suerte’, que es la culminación del Pésaj, se celebra una gran fiesta en la que se puede consumir todo tipo de productos sin restricciones. «Es una noche de alegría, de júbilo, de compartir, de visitar a los amigos, etc. Es una noche muy recordada en Melilla porque es una fiesta local que se llama la ‘fiesta de las mesas’ porque ya se pone la mesa con todo lujo de gastronomía», concluye.

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