El entrenador de la U.D. Melilla, Miguel Rivera, expresó su frustración tras la derrota frente a la Extremadura, destacando las oportunidades perdidas en el partido. Aun así, quiso subrayar el esfuerzo y la entrega de sus jugadores, así como la dificultad de revertir la mala racha que atraviesa el equipo esta temporada, elogiando públicamente la actitud y el compromiso del grupo.
Miguel Rivera analizó especialmente la primera mitad y la dinámica de resultados del equipo: «Esta es una realidad que por mucho que trabajamos, parece que no somos capaces de revertir. Una vez más, hicimos una primera parte en la que deberíamos habernos ido al descanso con ventaja, y dispusimos además de un penalti a nuestro favor para marcar que atajó el meta local”.
«Pero antes, en la primera jugada del encuentro, tuvimos el lanzamiento de Óscar Lorenzo, que se fue a la escuadra; después el penalti y luego la calidad de Extremadura se impuso. Aunque provocamos acoso y derribo, no logramos derribar al rival. Trabajamos hasta la extenuación y, aun así, el fútbol nos tiene destinado un final duro. Solo puedo dar la enhorabuena a los jugadores: venir aquí, ante un grandísimo rival, y hacer lo que hemos hecho es para estar orgullosos», añadió el técnico del Melilla.
También destacó la entrega del equipo frente a las oportunidades desaprovechadas: «Hemos tenido el partido en varias ocasiones y no lo cerramos. Todo el trabajo que hace este grupo, con momentos de fútbol de mucha calidad, merece más, pero no encontramos el premio. El vestuario está afectado, como yo mismo, porque nos dejamos la vida por salvar al equipo y no encontramos soluciones. Hicimos un primer tiempo sólido, quitándole el balón al Extremadura y concentrándonos defensivamente, pero siempre aparece un detalle que nos impide lograrlo. Seguiremos trabajando y creyendo, a pesar de todo».
Finalmente, Rivera compartió su frustración por la situación del club: «Estamos como estamos, y a veces es como tener una enfermedad que por mucho que la mediques, sigue presente. Quería venir a salvar al equipo, y si hacía falta, retirarme después y disfrutar, pero no consigo encontrar la solución. Todas las propuestas parecen válidas, pero siempre aparece algo que tira por tierra el trabajo».



