agosto 12, 2022 16:44

Mentir ya no es tan rentable

El historiador Antony Beevor acaba de publicar otro libro. El diario El Mundo le entrevista y Beevor dice: “La Primera Guerra Mundial fue la catástrofe original del siglo XX, pero la guerra civil rusa fue probablemente el conflicto más influyente del periodo.

El choque entre derecha e izquierda, entre blancos y rojos, que luego se convirtió en el conflicto entre comunistas y fascistas, acabó llevándose por delante la democracia y el liberalismo en buena parte del continente. Generó la espiral de odio y de miedo que se manifestó en la Guerra Civil española y en la Segunda Guerra Mundial y que dominó buena parte del siglo XX». Antony Beevor repiensa Europa en ‘Rusia. Revolución y guerra civil’, su último libro, y dice que Putin está más cerca de Hitler que de Stalin.

La paz es un bien precioso pero sin libertad no sirve para nada, leo y comparto, una vez más. Estamos a los pies de la II Guerra Fría y, como al principio de la II Guerra Mundial, con el pacifismo simplista de los aliados morales (Ios vendidos) al agresor. Tiene razón Beevor: Putin se parece mucho, muchísimo a Hitler, al que líderes ingleses y franceses le permitieron atacar Checoslovaquia y quedarse con ella, tras asegurarles Hitler que jamás avanzaría más (como ahora hace Putin con Ucrania). El paralelismo con la II Guerra Mundial es patente, creo yo, así que, una vez más, exclamo: ¡Gloria a Ucrania! y a todos los países que verdaderamente le están ayudando a poder no rendirse.

Mentir ya no es tan rentable. En la semana del IPC histórico y la tragedia de Melilla, Sánchez cae 25 escaños y no amortiza la puesta en escena de la cumbre de la OTAN, a pesar de intentarlo tanto. Encuesta de Sigma 2 para El Mundo publicada el domingo: “El PP lograría -en las elecciones generales- 133 escaños, 44 más de los que obtuvo en 2019 con Pablo Casado, y le sacaría ya al PSOE una ventaja de 38 diputados. En la semana del IPC histórico y la tragedia de Melilla, Sánchez cae 25 escaños y no amortiza la puesta en escena de la cumbre de la OTAN”, a pesar de intentarlo tanto.

Cosas curiosas a tener en cuenta de cara a las elecciones generales: Ciudadanos, con el 2,2% de los votos, obtendría 1 diputado. Junt per Cat (separatista catalán) con el 2,2%, 8 diputados. PNV (separatista vasco) con el 1,1%, 7 diputados. Con este sistema electoral, en el que cada persona es un voto pero no valen igual los votos de todas las personas ¿puede extrañar que los que quieren irse de España condicionen la política española, como está ocurriendo? ¿no es eso una especie de suicidio?

Sánchez se presenta como un socialdemócrata en el exterior y vira hacia posiciones izquierdistas en casa (en España). La bipolaridad le lleva a la mentira como arma de uso continuo y casi exclusivo. Un líder político socialista hispanoamericano me decía hace unos días, en Madrid, que Pedro Sánchez no le gusta, porque miente constantemente y no se fía, basándose en su propia experiencia, que cumpla lo que acuerda. Los españoles cada vez son más conscientes de las mentiras del presidente Sánchez, como las encuestas electorales demuestran.

Tras sus fracasos electorales en Madrid y Andalucía, para intentar mejorar sus expectativas electorales y para recuperar algo de crédito, Pedro Sánchez debería intentar contar a los españoles la verdad, al menos una vez, escribe Ignacio González en El Mundo. Se necesita, también, saber la verdad sobre lo que ocurrió en el último asalto a la valla de Melilla. Bruselas, o sea, la Unión Europea, apoya la investigación independiente -no la de Marlaska- en España y en Marruecos, sobre lo que realmente ocurrió ese día y (como decíamos en nuestro periódico del lunes) ve inaceptable tanto la muerte de migrantes como la violencia del asalto. El eurodiputado, de Ciudadanos, Jorge Cañas -muy vinculado a Melilla últimamente- cree, cree bien, que lo sucedido en la valla es “el trágico corolario” de la gestión fronteriza con Marruecos”, una “desastrosa” gestión que “sufren los inmigrantes y los ciudadanos de Melilla”. Desde hace muchos años, es cierto, y ahora especialmente, es evidente.

Posdata

Ha muerto Fernando García de Cortázar, un pensador bilbaíno que tuvo que exiliarse para evitar que ETA le asesinara, pero que no abandonó nunca su tema: pensar España como un país europeo y moderno, tan capaz de unir a sus ciudadanos sobre un proyecto cívico como cualquier otro país. Una visión de España como solución y no como problema (me gustaría mucho poder escribir lo mismo sobre Melilla).

‘Los perdedores de la historia de España’, ‘Paisajes de la historia de España’, ‘Biografía de España’, ‘Historia de España’ (publicada en 2002), la celebérrima ‘Breve Historia de España’, son los libros, siempre con ‘España’ presente, que, a lo largo de los años, he leído del célebre jesuita e inmenso historiador, que abruma y resulta admirable, con sus enciclopédicos conocimientos y su eterno foco en España, en la patria histórica. Gran pérdida, su muerte.

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