Melilla y la educación universitaria

Selectividad

Por Gonzalo Fernández

Los efectos que produce la educación universitaria en Melilla pueden ser tratados desde dos puntos de vista: la mejora en la formación de estudiantes melillenses y los efectos sobre la ciudad derivados de la presencia de centros universitarios.
En el primer caso los beneficios son obvios ya que, de otra forma, estudiantes locales capacitados, pero de escasos recursos, no podrían o les sería difícil acceder a los niveles superiores de la educación. Además, al menos algunos de esos estudiantes podrían permanecer en la ciudad, elevando así el nivel cultural y en su caso empresarial, que tan necesarios son para permitir la supervivencia a medio y largo plazo de la comunidad.
En cuanto a los beneficios que proporciona a la ciudad el único centro de educación universitaria mayoritariamente presencial existente en Melilla por el momento, la Universidad de Granada (UGR), se deben considerar tanto los económicos como los culturales.
Los económicos se derivan de los gastos que realizan los 2.000 estudiantes y sus profesores, que ahora viven en la ciudad durante el curso académico.  En cuanto a los potenciales beneficios para las empresas melillenses por las compras de bienes y servicios que realiza la UGR, hay que señalar que la mayoría, o quizás la totalidad, de las mismas se hacen en Granada, probablemente pagando precios superiores a los que podría obtener en nuestra ciudad.
Expertos en el tema universitario consideran posible y deseable la expansión del alumnado hasta alcanzar los 4.000 mil estudiantes en una primera fase. Dicho aumento sería posible en muchas carreras, pero especialmente en el área de la salud, ya que en cada convocatoria quedan muchos cientos de solicitantes sin poder obtener plaza.
Pero este incremento, muy beneficioso para la ciudad, precisa inicialmente de nuevos locales y medios para la enseñanza y, posteriormente, de los recursos precisos para pagar a los docentes y personal administrativo. También, de los medios precisos para facilitar la estancia y vida de todos ellos.
Para alojar a estudiantes y profesores, actuales y futuros, es imprescindible la construcción de una o varias residencias con las instalaciones adecuadas para el descanso, la alimentación y el ocio.  Aquí la ciudad podría contribuir facilitando los terrenos y permisos precisos para la construcción.
Dada la peculiar situación administrativa de la Universidad de Granada en Melilla, que recibe los fondos de la Ciudad Autónoma, de la UGR, de la Administración Central y de la Junta de Andalucía, la difícil coordinación resultante estimo que precisa de la figura de un Vicerrector, con la experiencia y el prestigio necesarios para realizar la tarea. Y por supuesto de la buena voluntad de todas las partes, derivada de un conocimiento profundo de la situación.
Esta complejidad podría simplificarse si fuera tan solo la administración central la que proveyera los fondos, lo que además sería su obligación ya que Ceuta y Melilla no tienen transferidas la responsabilidad en Educación.
De esta manera Melilla tendría su propia universidad, con la colaboración de otras universidades cuando se considera preciso, al menos inicialmente.  Si el gobierno central no cumple totalmente con su responsabilidad, podría completar la financiación necesaria la Ciudad Autónoma.
La solución ideal sería el disponer de una universidad privada, con la colaboración de la Ciudad Autónoma de la misma manera que apoya otras iniciativas privadas, más aun teniendo en cuenta los beneficios de todo tipo que dicha universidad proporcionaría a la ciudad.

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