Melilla y Ceuta europeas

Lo mejor del grueso informe del “Observatorio de Ceuta y Melilla”, presentado el pasado viernes en el Congreso de los Diputados (con escasa atención de los diputados españoles) es el título: “La consolidación Europea de Ceuta, Melilla y los otros territorios españoles en el Norte de África”. Y la más clara de sus conclusiones: que Melilla y Ceuta deben entrar en la Unión Aduanera de Europa, porque, como manifestó el Instituto Elcano y destaca el informe del Observatorio, desde una perspectiva política la no pertenencia de Melilla y Ceuta a la Unión Aduanera es un anacronismo de difícil justificación.


Melilla y Ceuta o son europeas o no serán nada. Me refiero a Ceuta y Melilla siempre unidas -como, además, nos ven los españoles- (unidad de problemas fundamentales, empezando por la reclamación marroquí), lo que avala mi propuesta de que la solución estructural para el pleno encaje de las dos ciudades primero en España y a continuación en Europa pasa por tener un verdadero Estatuto de Autonomía, uno solo, para las dos ciudades españolas europeas del Norte de África, o sea, que Melilla y Ceuta sean la 18ª Autonomía de España.
“Ceuta y Melilla en las instituciones, redes de regiones y ciudades europeas” es el título del capítulo 6 del informe del Observatorio. En Ceuta no sé, pero sí sé que en Melilla, con el gafe dedicado a eso, es imposible avance interior alguno, por muchas “propuestas” (8, concretamente) que el Observatorio haga o que pueda sugerir cualquier persona.


Mientras, no cesan nuestras penas y angustias, las que nos producen los precios que hemos de pagar por lo más elemental y su comparación con los precios de hace muy poco tiempo. Con un proceso de inflación los gobiernos pueden confiscar una parte importante de la riqueza de sus conciudadanos, escribió el famoso John Maynard Keynes. La inflación no llegará al 3,5% a final de año, diga lo que diga el propagandista mayor del reino, un tal Pedro Sánchez. Es una gigantesca mentira suya más.


“Estamos en medio del escenario inflacionario más alto de los últimos 40 años” y “el sistema público de pensiones es insostenible, protéjase”, dos frases de Francisco Bohórquez en la revista Quez que publicamos el domingo. Son solo dos indicadores entre los muchos que vaticinan la catástrofe económica que se avecina… si el Gobierno Frankestein continúa, lo que no parece que vaya a ser más allá de las próximas elecciones generales, allá por el final de 2023.


“El PP de Feijóo le va a sacar más de 10 puntos a Sánchez, y si sigue Tezanos le sacará una ventaja de 20”, dice Narciso Michavila, presidente de GD3, la empresa demoscópica que siempre acierta, o sea, el opuesto a un CIS (rebautizado “Centro de Intoxicaciones Sanchistas”) de Tezanos, que siempre se “equivoca” a favor de su adorado jefe, que le paga con nuestro dinero.


El sociólogo (Michavila, no el vasallo Tezanos) dice que no ve nada claro el futuro del presidente Sánchez. «Dudo que se presente a las siguientes elecciones. Si de verdad quisiera ganar las elecciones, no haría algunas de las cosas que está haciendo. Al final, en contra de lo que piensa el propio gobierno, serán sus alianzas las que le pasen factura, no la situación económica». Lo que pasa es que una cosa -las alianzas del Gobierno- y la otra -la pésima situación económica- no son factores casuales e inconexos, sino causales e íntimamente conexionados.
Tras ir y marcharme antes de que empezara, el lunes por la tarde, al acto/entrevista con Alberto Núñez Feijóo organizado por el diario La Razón, me da la impresión de que la distancia favorable de Feijóo va a ser incluso superior a lo que pronostica Michavila, a juzgar por la cantidad de personas que se agolpaban allí, en la sede del diario, para poder estar cerca del que, se supone -o al menos lo suponen la mayoría de los que, como yo, fuimos allí invitados- que va a ser el próximo presidente de España. Me horroriza el olor a pelotillerismo, así que no pude soportarlo y me fui antes de que el acto empezara. Ya leeré mañana lo que dijo Feijóo y ya iremos viendo lo que pronostican los sondeos, para España y para Melilla.

Ucrania en nuestro pensamiento
A medida que transcurre el tiempo, aumentan las propuestas de negociaciones para la paz en Ucrania. “Los políticos occidentales que quieran apaciguar a Putin pueden ofrecerle una parte de sus territorios, no el de Ucrania”, acaba de declarar el presidente de Letonia, que conoce muy bien a los rusos de Putin. Es una gran, y muy justa, propuesta, que debería practicarse por parte de esos buenistas que prefieren la rendición a la guerra, entregando a Putin parte de sus propiedades particulares (parte del chalet de Galapagar, para empezar dando ejemplo y para dar lo que es tuyo, no lo de los demás, como trozos del país de otros, por ejemplo).

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