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Los Melillenses Dicen

MELILLA OPINA: Medusas en las playas

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En los últimos días, la presencia de medusas gigantes que pueden llegar a pesar hasta los 40 kg y medir hasta dos metros está haciendo saltar las alarmas en distintas playas de la provincia de Málaga, Cádiz y Almería. Un suceso inusual de ver en estas ciudades andaluzas, pero que no es ninguna novedad en el caso de Melilla. Lo que sí está resultando más habitual en los últimos días es la presencia de especímenes más pequeños. “La mayoría de las que me he encontrado son muy pequeñitas. Algunas eran tan pequeñas que eran medusas bebes”, cuenta Aurora, quien afirma que se encontraba medusas constantemente nada más meterse en el agua. “Te da como un latigazo y duele muchísimo. Nunca había visto estas medusas en Melilla”, afirma María.

AURORA

“Aquí la mayoría de las medusas que me he encontrado son muy pequeñitas, pero de las que pican”

Esta ciudadana asegura que de los ejemplares que se ha encontrado son tan “pequeñas que parecían “medusas  bebes”. “En el día de hoy he sacado como tres medusas, ayer saqué tres y otra señora sacó otras dos. Por lo que había una cantidad de medusas en un radio superpequeñito. Era entrar en el agua y sacar medusas”, relata Aurora, quien asegura que en algunas playas ondea la bandera amarilla, pero desconoce el motivo. “A mi hermana le picó una medusa hace no mucho y fue bastante doloroso porque le dejó una marca”, remata.

MARÍA

“Son muy pequeñitas,  marrones, transparente y te dan una descarga que es muy doloroso”

“Yo estuve tres horas que no me desaparecía el dolor”, cuenta María, quien reconoce no haber visto nunca unas medusas de un tamaño menor en la Ciudad. “Contínuamente sacábamos medusas con el cubito del niños pequeño y hubo un señor que se dedicaba a sacarlas durante toda la mañana. No pudimos bañarnos”, lamenta, asegurando que se pueden confundir con las algas por el color. “Ante el dolor fue a la chica socorrista que me echó una pomada, me dijo que no diera el sol durante un rato, pero no me calmaba nada hasta las tres o cuatro horas”, añade.

JESÚS

“Aquí en Melilla siempre ha habido medusas pero de 40 kilos no recuerdo”

“Una medusa del tamaño de una mano es lo normal aquí, yo por lo menos no me extraño”, afirma Jesús, quien asegura que, por el momento, no sabe lo que es el picor de una medusa. “He tenido la suerte de que nunca me ha picado ninguna, lo que sí que es verdad es que tengo una reacción rápida, y cada vez que veo una medusa a lo lejos salgo del agua. Soy de secano”, comenta entre risas. En este sentido, tampoco es consciente de haber avistado medusas pequeñas en los últimos días. “Dentro de mi ámbito no, pero sí que me he percatado por las redes sociales y demás”, resuelve.

ANTONIO

“¿ Cómo pueden venir (las medusas) si hay una barrera puesta en nuestras playas?”

Para este ciudadano, la respuesta a la pregunta que se hace se puede encontrar en que la valla “no esté bien puesta o que haya un pequeño deterioro” de la valla y se cuelen las medusas por ahí. “Tengo entendido que si son chiquititas y pequeñitas puede ser una que le llamen la calabera, que esa es peligrosa, pero no he visto ninguna pequeñita, sino la clásica azul grandota, pero la pequeña no”, explica. Asimismo, afirma que en el caso de picadura, lo ideal es ir en busca del socorrista para que puedan aplicar alguna “crema” o “fluido” que alivie  el dolor.

VIRTUDES

“Aquí siempre han sido las medusas grandes, pero no marrones, sino azulitas. No es como la portuguesa”

“Tampoco hemos ido mucho a la playa este año porque el tiempo no acompaña mucho. Está regular, pero los días que hemos estado ha sido como siempre porque aquí es verdad que siempre hay”, cuenta Virtudes, quien admite que “no le han sorprendido” las noticias que informaban de la presencia de medusas gigantes en las playas de Málaga, Cádiz o Almería. En caso de picadura, Virtudes acude al puesto de socorrismo y pide cualquier producto para aliviar el dolor: amoniaco, alguna crema, vinagre, etc.

YUNES

“Me he encontrado a tres en la (playa) de la Alcazaba y eran dos medianas y una grande”

De los tres ejemplares que Yunes avistó, una le picó, pero aclara que fue un dolor pequeño. “Al rascarme ya se me extendió y me picó cada vez más”, confiesa, afirmando que le avisaron de que en el lugar en el que se encontraba había presencia de medusas. “Yo me metí y no sabía que en ese momento justo había, así que me metí y me picó una. Sentí mucho picor, pero dolor no. Fue como un calanbrazo”, relata Yunes, quien empezó a rascarse en la pierna para intentar aliviarse, pero tuvo que acudir al socorrista para pedir ayuda, el cual le echó crema. “A los 20 segundos se me calmó”, resuelve.

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