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Maya, que lleva pisando cárcel desde 1986, hoy ante el juez

Mustafa Maya Amaya detenido en Melilla dos veces

Mustafa Maya Amaya (60 años), detenido el lunes en Melilla por su presunta pertenencia al terrorismo yihadista, lleva pisando cárcel desde 1986, según informa El Mundo. El ahora arrestado podría volver a estar entre rejas si hoy jueves, que será puesto a disposición del juez, decide que las sospechas que recaen sobre él son suficientes como para ordenar su entrada en prisión.

El rotativo madrileño ha recordado que antes de su conversión al Islam, se llamaba Rafael y era gitano. “Entraba y salía de la cárcel con asiduidad desde 1986, fecha de su primer ingreso. Cada vez que lo hacía, quedaba bajo la clasificación de interno de primer grado, el régimen de vida más duro en la prisión, por su mal comportamiento y su incapacidad para adaptarse a las normas carcelarias”, destaca la citada fuente.

El Mundo ha detallado que en aquel entonces era un delincuente multirreincidente de credo evangelista. Sin embargo, entrados los noventa “Rafael el gitano tuvo sus primeros contactos con el yihadismo dentro de prisión”.

Según sus fuentes, la cárcel fue un terreno fértil en su camino hacia el yihadismo, donde quedó integrado hasta cambiar Rafael por Mustafa. Y desde ese nombre empezó a construir al hombre que hoy es considerado por la Policía Nacional como el mayor captador de Europa, un hombre al que no perder de vista en la lucha contra este tipo de terrorismo”.

En 2014 fue detenido por reclutar y enviar a hombres a hacer la Yihad al lugar de conflicto. Este lunes, en Melilla, volvió a ser arrestado por un presunto delito de adoctrinamiento, terrorismo y enaltecimiento. “Estaba en libertad vigilada porque solo llevaba un año fuera de prisión tras ser condenado a ocho por la Audiencia Nacional en enero de 2018” rememora El Mundo.

En prisión, ha admitido, también era vigilado muy de cerca por funcionarios especializados de los grupos de control y seguimientos para controlar sus movimientos y también para evitar que su radicalización se extendiera al resto de reclusos considerados como vulnerables.

Hoy se verá las caras de nuevo con juez, que podría devolverlo a la cárcel, lugar que conoce perfectamente desde hace más de cuatro décadas.

 

 

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Redacción

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