El Sindicato Médico de Melilla se suma a la protesta convocada por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, exigiendo mejoras laborales y diálogo con el Ministerio.
El Sindicato Médico de Melilla (SMM) participó en la jornada de huelga médica nacional convocada por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), con una concentración en el Hospital Universitario de Melilla y centros de salud. La movilización forma parte de un calendario de huelga nacional que se extenderá hasta junio, en protesta por el borrador del nuevo Estatuto Marco y la falta de negociación con el Ministerio de Sanidad.
Según el SMM, el seguimiento de la huelga fue condicionado por la «elevada carga asistencial» y los servicios mínimos. Durante la jornada, 27 médicos fueron designados como servicios mínimos, junto a 10 profesionales salientes de guardia y 20 en situación de baja o vacaciones, lo que limitó la capacidad de adherirse a la huelga.
En la concentración, la presidenta del Sindicato Médico de Melilla, Elisabeth García Cortacero, expresó el malestar del colectivo médico: “Los médicos seguimos manteniendo nuestras reivindicaciones de, por lo menos, que nuestras condiciones laborales se parezcan lo más posible al resto de categorías que nos acompañan en el sistema sanitario, o incluso al igual que los trabajadores del resto de profesiones”.
García Cortacero destacó las preocupaciones respecto al modelo de jornada laboral y las guardias médicas: “Seguimos reiterando que la guardia de 24 horas es un abuso tanto para nuestra salud como para la salud de los pacientes, porque está más que demostrado, y hay evidencia científica que lo corrobora, que la guardia de 24 horas hace que los errores humanos sean más y nuestros pacientes, al final, sean los que sufren nuestro deterioro”.
También subrayó el impacto en la conciliación familiar: “Nos cuesta mucho el tener que separarnos de nuestros hijos para dormir fuera de casa muchas veces al mes y para luego tener que estar con ellos al día siguiente bastante agotados. Creemos que en el siglo XXI este tipo de prácticas deberían terminar ya”.
La presidenta del SMM insistió en adecuar la jornada a la normativa europea: “Apostamos por una jornada laboral de 35 horas, que incluso la legislación europea ya nos quiere imponer, y que actualmente no se está cumpliendo”. Además, denunció la falta de diálogo con el Ministerio: “El Ministerio parece que no quiere sentarse a negociar con nosotros. Han negociado con otros sindicatos en los que apenas hay representación de médicos”.
El colectivo médico, en línea con CESM, subraya la necesidad de abrir un espacio de negociación específico para los facultativos y abordar reformas en materia de jornada, clasificación profesional y condiciones laborales.
Respecto a la incidencia de la huelga, García Cortacero explicó que: “Se ha cancelado mucha consulta. Hay pacientes en planta que no se han visto siempre y cuando no sean graves”. Las especialidades más afectadas fueron psiquiatría, pediatría, ginecología, digestivo, medicina interna y cardiología. Sin embargo, la atención urgente y los procesos críticos se mantuvieron: “Toda la atención urgente, pacientes inestables, oncológicos o diálisis, eso siempre se mantiene. Nosotros nunca jugamos con eso”.
El sindicato enfatizó que sus reivindicaciones buscan «garantizar condiciones laborales dignas» para mantener la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes, en consonancia con lo defendido por CESM a nivel nacional.
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