Reformas Educativas y Desarrollo Sostenible (II)
El desafío al diseñar actuaciones cara al futuro es inmenso ante el cúmulo de problemas nuevos y viejos que se entrelazan. Por ejemplo, el rápido desarrollo tecnológico con la aparición de nuevas tecnologías y materiales antes insospechados, que incrementan la productividad y la competitividad, junto al desempleo que ello genera, al menos coyunturalmente, sobre todo en los países…
…más pobres, junto con la devaluación de muchas materias primas que pierden su primacía en los mercados internacionales a falta de un verdadero libre comercio; la creciente producción de alimentos en las regiones más ricas del mundo y el mayor bienestar material de los países ya industrializados, junto con el hambre en grandes zonas paupérrimas o la deuda financiera impagable que se acumula entre los países deudores que necesitan seguir comprando a sus prestamistas. Frente a los simples modelos matemáticos que se utilizaron con profusión hace tres décadas para interrelacionar esa multitud de datos, la reflexiones más recientes reconocen y valoran cada vez más la cultura y los valores del espíritu como la respuesta más sólida y eficaz que se puede dar, de cara al futuro, a la mayoría de los problemas, además de reconocer que junto a los derechos humanos es urgente aceptar plenamente las responsabilidades o deberes humanos. Al fin y al cabo el planeta no es solamente sustento heredado para el exclusivo bienestar material de las generaciones que en el viven actualmente. Conviene pensar también que este planeta es algo así como un "préstamo" que nos han hecho las futuras generaciones a las que nos debemos y que nuestro primer deber es no sólo no destruirlo o esquilmarlo sino también mejorarlo en todos los órdenes. El hombre no debe llegar a ser nunca el peor enemigo de su especie, como a veces parece amenazar, sino por el contrario su mejor amigo.
El análisis desapasionado y profundo de las causas y posibles soluciones de todos los grandes problemas que constituyen esa problemática mundial lleva a la conclusión, en última instancia, que la respuesta global o al menos parcial más eficaz, a medio y largo plazo, hay que buscarla en la Educación o el aprendizaje individual, así como en la investigación de la que nacen el conocimiento y la tecnología, difundidas luego gracias a los sistemas de información y de comunicaciones, además de reconocer que, junto a los derechos humanos, es indispensable asumir también plenamente las responsabilidades o deberes humanos. Además y en palabras de la carta constitutiva de la UNESCO, las mentes educadas son los mejores baluartes de la paz y el desarrollo, si bien las muchas lamentables experiencias negativas en la historia de la humanidad obligan a precisar que, para que ello sea cierto, las mentes educadas tienen que serlo esencialmente en un marco de valores éticos y morales, incluidos los valores de convivencia, tolerancia y progreso, ejercidos siempre coherentemente.
En todo caso, es un hecho que la Educaciónactúa directa y principalmente sobre el porvenir por cuanto es el medio más eficaz de acción para contribuir a conformar el futuro. Por ello, durante los cuatro últimos decenios, la Educaciónha recibido en todo el mundo un impulso que, pese a diversos graves altibajos, ha sido con seguridad el mayor, más generalizado y más sistemático de la historia, de tal modo que las realizaciones de esta época representan un ápice y son, a la vez, un punto de partida de rumbos más ambiciosos. En este proceso ha sido decisiva la convicción creciente de los pueblos y de muchos de sus dirigentes sobre el valor que la Educación tiene para que cada individuo pueda alcanzar más plenamente sus aspiraciones y para que cada sociedad pueda lograr sus objetivos de mayor progreso, bienestar y madurez cultural y política. Esta convicción se ha visto estimulada aún más por las nuevas y cada vez mayores exigencias y oportunidades propias de nuestro tiempo.