La U.D. Melilla volvió a cavar un poco más su propia tumba en Chapín, firmando este domingo una derrota tan dolorosa como difícil de explicar después de tener el partido prácticamente ganado ante el Xerez DFC. El conjunto azulino repitió el mismo guión que viene castigándole desde hace tiempo: adelantarse en el marcador, desaprovechar las ocasiones para sentenciar y acabar viendo cómo su rival le da la vuelta al encuentro en los últimos minutos. Esta vez el golpe fue especialmente cruel, ya que el conjunto melillense vencía por 0-1 hasta el minuto 84 y terminó cayendo por 2-1 tras dos tantos del Xerez Deportivo F.C. en el tramo final. El desenlace fue el colmo de las desgracias.
El partido volvió a evidenciar la preocupante deriva que arrastra el club en las últimas temporadas. Lo del Melilla está siendo un ejercicio continuado de errores en la gestión deportiva durante las últimas tres temporadas, cada una superando a la anterior en desaciertos, hasta situar ahora al equipo al borde del abismo. A falta de ocho jornadas para el final del campeonato, con 24 puntos aún en juego, el equipo tiene pie y medio en la Tercera Federación si no se produce una reacción prácticamente milagrosa.
En este contexto llegaba el encuentro a Chapín, donde el Melilla volvió a competir durante muchos minutos y llegó a tener el partido en su mano, pero terminó pagando muy caros sus errores.
La primera parte fue de menos a más para los azulinos. El Xerez DFC comenzó con mayor intensidad, intentando llevar la iniciativa en los primeros compases, aunque sin generar peligro claro sobre la portería defendida por Franganillo. Con el paso de los minutos, el equipo de Miguel Rivera fue asentándose y empezó a mostrarse más cómodo.
La primera gran ocasión del encuentro fue para el conjunto melillense. Corría el minuto 23 cuando Julio Iglesias probó fortuna con un disparo lejano que el guardameta Bloch no acertó a blocar, dejando el balón muerto dentro del área. Óscar Lorenzo acudió al rechace con ventaja, pero su remate se marchó fuera cuando el 0-1 parecía casi hecho.
El Melilla siguió creciendo en el partido y comenzó a manejar mejor el balón que su rival, acercándose con mayor frecuencia al área local. Incluso dispuso de varios saques de esquina consecutivos que no logró aprovechar, aunque la sensación era que los azulinos estaban cada vez más cómodos sobre el terreno de juego. Con el marcador inicial se llegó al descanso.
Tras la reanudación, el encuentro mantuvo una dinámica similar. En el minuto 54 llegó la primera gran ocasión para el conjunto local, en un centro lateral que Diego Iglesias remató de cabeza obligando a Franganillo a realizar una espectacular intervención para evitar el gol.
Y del posible 1-0 se pasó al 0-1. En el 58’, un balón largo de Antón Quindimil generó una indecisión entre la defensa y el portero que aprovechó Óscar Lorenzo para adelantarse y batir a Bloch con una vaselina que ponía el 0-1 en el marcador.
Con el resultado a favor, el conjunto melillense dispuso de varias oportunidades para sentenciar. En el 70’, Manu Viana tuvo una clara ocasión en una contra, pero se entretuvo y la defensa local cortó la jugada y poco después, en el 75’, Julio Iglesias también pudo ampliar la ventaja ante Bloch, pero el meta logró evitar el segundo.
El conjunto azulino parecía tener el partido bajo control, pero no consiguió cerrarlo cuando tuvo la oportunidad. En el minuto 84 llegó el empate del Xerez DFC tras una falta lateral botada por Ekiza que Udom remató de cabeza dentro del área.
El golpe resultó muy duro para los melillenses, que veían cómo se escapaba una victoria que tenían prácticamente en la mano. Pero el desenlace aún sería más cruel. Cuando el partido ya entraba en el tiempo de descuento, en el minuto 91, una acción dentro del área permitió nuevamente a Udom darse la vuelta ante la defensa y batir a Franganillo con un disparo cruzado que establecía el definitivo 2-1.
Una derrota que vuelve a dejar al Melilla sin premio después de haber tenido el partido controlado durante buena parte de la segunda mitad y que agrava todavía más la delicada situación clasificatoria del conjunto azulino, con pie y medio en la Tercera Federación si no se produce una reacción milagrosa.



