La Semana| Los datos del paro son una farsa. El imparable ascenso de las criptomonedas.

El sector público está tirando de la recuperación del empleo en España. Casi tres de cada cuatro puestos de trabajo que se han creado (el 72,14 %) desde el cierre del año 2019, el último trimestre previo a la pandemia, pertenecen a la Administración Pública regional, local o nacional.

La EPA (Encuesta de Población Activa) del tercer trimestre recoge que hay 230.000 ocupados más en el conjunto de la Administración que cuando empezó la pandemia y solo 64.100 más en el global. O lo que es lo mismo, se ha creado empleo público en este periodo pero, en el sector privado se ha destruido.

En España sigue habiendo 231.812 trabajadores sin actividad  (125.000 asalariados y un poco más de 106.000 autónomos con su negocio cerrado o a medio gas, que perciben la prestación por cese de actividad) que están cobrando una prestación pública, según los datos divulgados el pasado jueves por los ministerios de Trabajo y Seguridad Social. Todos estos trabajadores no se cuentan como parados y en un futuro cercano, cuando acaben los ERTES y la prestación por cese de actividad, es muy probable que, por desgracia, un alto porcentaje se sume a las listas del paro y nos demos de bruces con la cruda realidad: no vamos tan bien como intenta convencernos nuestro gobierno social-comunista-sanchista (por razones evidentemente electorales).

No es una mala noticia que baje el paro, pero lo ideal sería que bajase, porque el sector privado (las empresas y los autónomos), crea empleo. Por el contrario, nuestro gobierno aumenta el gasto público y la deuda, engordando el sector público, con el objetivo de ponerse medallas de records en la bajada del paro.

Los datos del paro son una farsa porque no incluyen a las personas que están en ERTE o cobrando la prestación por cese de la actividad. Son una farsa porque la creación de empleo se basa en aumentar el empleo público (y como consecuencia la carga que soporta el sector privado, que es el que paga) con decisiones políticas que buscan votos.  Son una farsa porque pretenden dar a entender que estamos muy bien cuando la verdad, por desgracia, es que estamos bastante mal (el sector privado pierde empleo y las subidas de impuestos, de la luz o los carburantes no auguran un cambio de tendencia a corto plazo).

Las criptomonedas llegaron para quedarse

“No se pueden poner puertas al campo” (refrán español). Expresa la inutilidad de una medida que pretende restringir la libertad de alguien o algo. 

Las criptomenedas llegaron para quedarse, por mucho que los bancos, o algunos estados como China, quieran poner palos en las ruedas de su expansión.

Juan Ramón Rallo, economista y profesor en la Universidad Francisco Marroquín, cree que la implantación de las criptomonedas va a seguir en aumento. “Es un activo que surge debido a las nuevas tecnologías que tenemos disponibles y que ha llegado para quedarse”, ha subrayado.

En el mismo sentido se expresa el economista y socio fundador de la gestora de capital riesgo LUAfund, José Carlos Díez, quien afirma que todo lo relacionado con la «tokenización» de activos (digitalización de un activo) seguirá en aumento en el futuro.

Coincide con ellos Daniel Lacalle, economista jefe de la gestora Tressis, quien cree que la mayoría de las criptomonedas son hoy «startups de monedas». Según Lacalle, para que un activo se convierta en una moneda, debe cumplir tres requisitos: ser reserva de valor, ser unidad de cuenta y llegar a convertirse en un medio de cambio generalmente aceptado. “Las criptomonedas van cumpliendo esas premisas poco a poco, en especial el bitcoin», asevera.

¿Por qué se han originado y desarrollado este tipo de activos digitales?

Para Rallo, las criptodivisas surgen por la necesidad de proteger el patrimonio de los ciudadanos, frente al control que directa o indirectamente ejerce el estado cuando emite la moneda.

Lacalle cree que las criptomonedas son una respuesta a la constante búsqueda de la destrucción del poder adquisitivo de la moneda de los bancos centrales. «Nosotros vivimos en la zona euro y percibimos estabilidad, pero un ciudadano argentino, venezolano, iraní o de tantos países donde cada año se hunde la moneda, ve menos riesgo en una criptomoneda que en la moneda emitida por su Gobierno», apunta.

También existen riesgos en este nuevo escenario tecnológico y financiero. Díez cree que, aunque la tecnología blockchain (cadena de bloques) y las criptomonedas son más eficientes que las monedas y billetes tradicionales, también pueden llegar a suponer un desafío para la estabilidad financiera internacional.

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