La Policía Nacional detiene a un hombre que ingirió 64 bellotas de hachís con un valor de 3.000 euros

Bellotas de hachís confiscadas por la Policía Nacional en una mesa

El detenido, un varón sueco de 61 años, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital Universitario, donde se liberó la obstrucción de las bellotas en su hernia inguinal, y se consideró factible la evacuación natural de las mismas con la ayuda de laxantes

 

La Policía Nacional ha anunciado que el pasado 21 de diciembre detuvo a un individuo como presunto autor de un delito contra la salud pública al estar en posesión de 501,11 gramos de hachís que había ingerido en 64 unidades envueltas en un fino plástico transparente con forma de bellota, y con un valor de 3.000 euros.

En una nota de prensa, el cuerpo policial ha relatado que el suceso tuvo lugar a las 04:20 horas de la madrugada del pasado día 21, cuando recibieron una llamada del servicio de urgencias del Hospital Universitario de Melilla alertando del ingreso de un varón aquejado de un “intenso dolor abdominal”, a quien se le practicaron radiografías que evidenciaron la presencia de multitud de envoltorios en forma de bellota en sus intestinos, de las cuales dos de ellas se habían alojado en el interior de una hernia inguinal que padecía el detenido, obstruyendo el paso de todas las demás.

Inmediatamente, el coordinador de servicios de la Jefatura Superior de Policía acudió al hospital y dispuso la custodia policial del detenido, que confirmó que el contenido de las bellotas era hachís, como presunto autor de un delito contra la salud pública, haciéndose cargo de las investigaciones la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO).

Al detenido, de 61 años de edad y de nacionalidad sueca, y que fue recogido de la vía pública en ambulancia tras el aviso de un transeúnte, le constaba una detención anterior en Madrid el pasado mes de mayo por el mismo motivo, utilizando igualmente el método de ocultación, lo que refuerza la hipótesis de “un transporte planificado de sustancia estupefaciente con fines de distribución”.

Según la doctora, existía un “alto riesgo para la vida” del detenido, por lo que se procedió a su “inmediata intervención quirúrgica”, donde se liberó la obstrucción y se consideró factible la evacuación natural de las “bellotas” con la ayuda de laxantes, como así sucedió, según relata el cuerpo.

El paciente recibió el alta médica 24 horas después de su ingreso y fue directamente trasladado a comisaría y puesto a disposición de la autoridad judicial junto con el atestado, mientras que las sustancias intervenidas fueron “debidamente empaquetadas y etiquetadas” hasta su entrega al Área de Sanidad de la Delegación del Gobierno, responsable de su pesaje oficial, de realizar los análisis pertinentes y de elaborar el informe técnico-pericial correspondiente, que será remitido a la autoridad judicial quien, en su momento, ordenará la destrucción de la sustancia estupefaciente.

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