La pasión desborda las calles de Melilla en un emocionante y sublime regreso de ‘La Sentencia’ en el Lunes Santo

Miles de melillenses sucumbieron totalmente entregados a la poderosa presencia de ‘Nuestro Padre Jesús ante Pilatos’ en un itinerario repleto de momentos pletóricos desde su salida de la Plaza de Toros

Muchas veces se producen situaciones o actos que son difícil de describir en pocas palabras. Pero el regreso a las calles de la ciudad de ‘Nuestro Padre Jesús ante Pilatos’, conocido como ‘La Sentencia’, son varias las que se pueden escoger para definir lo que miles de melillenses sintieron ayer por la tarde cuando la poderosa imagen levitó de nuevo por las calles de la ciudad.

Gloria, pasión, alegría, fuerza, exaltación… Melilla se volvió a sumergir tres años después en un ‘océano’ de lágrimas y emociones desde el momento en el que este sagrado titular de la Real Cofradía y Hermandad Franciscana de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores volvió a bendecir cada rincón de este bello pueblo tres años después de que la pandemia del covid-19 cercenara durante dos años la ilusión de cada cofrade.

Esas ganas irrefrenables por contemplar esta hermosa representación bíblica se palpó en los minutos previos a que las puertas de la ‘Mezquita del Toreo’ dieran paso a ‘La Sentencia’, cuando cientos de personas se aglutinaron en las inmediaciones del lugar esperando expectantes a que asomaran los primeros nazarenos tocados con sus inconfundibles capirotes, señal de que el trono se aproximaba. La voz firme y decidida del capataz: ‘¡Vamos valientes!’ ‘¡Arriba!’, fueron los ‘ojos’ de los costaleros que, ocultos bajo el trono, avanzaron con coraje y tesón durante todo el itinerario guiados por las órdenes de los capataces.
Así pues, y como si flotara en una nube, ‘Nuestro Padre Jesús ante Pilatos’ paseó por las principales vías de la ciudad empujado por el arrojo de los costaleros y cofrades y ante el asombro y entusiasmo de toda una ciudad que arrancaba en aplausos cada vez que los costaleros levantaban con valor e ímpetu el trono o la agrupación musical ‘Jesús Nazareno en su Dulce Nombre’ lanzaba una sentida Saeta en su entrada por la calle Luis de Sotomayor.

Éxtasis
El momento cénit de la procesión se alcanzó durante la parada de ‘la Sentencia’ en la tribuna instalada en la Avenida Juan Carlos I cuando, tras entonar el vicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa, una oración hacia aquel Jesucristo que está a punto de recibir una condena “injusta” por parte de Poncio Pilatos, el presidente de la Agrupación de Cofradías y Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío, Gregorio Castillo, se dirige hacia los costaleros, les dedica unas palabras y levantan con una fuerza inusitada el trono que bien se mereció el aplauso de una Melilla que ayer volvió a sentir de una manera profunda y muy especial el fervor ardiente de la Semana Santa.

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