La inutilidad política, la prohibición y la destrucción

Monumento héroes de España

Por: Gonzalo Fernández

Mi artículo de hoy iba a tener otro contenido totalmente diferente, positivo y esperanzador, tras los artículos objetivamente duros que he publicado con anterioridad, pero la noticia de la destrucción del Monumento a los Héroes me ha calado tan profundamente que solo puedo escribir con una gran cortina de negatividad sobre mi cabeza.

Empiezo con una cita del mayo del 68 francés que, con sus luces y sombras, fue el origen de un profundo cambio cultural y político en el mundo, impulsado inicialmente por los jóvenes y estudiantes en Europa y América y por los obreros en otros países. La cita, que siempre he tenido en mente cuando he tenido que tomar decisiones, afirma: “il est interdit d’interdire”, “prohibido prohibir”.

Debemos entender que los años sesenta fueron un movimiento de gran cambio, del fin del colonialismo, del movimiento hippie, de la revolución cubana y el fin de la guerra de Vietnam, entre otros. Pero en el contexto de estos cambios radicales, los jóvenes franceses afirmaron una gran verdad: prohibir no debe ser la normalidad, sino la excepción. Siguiendo esa línea de pensamiento, destruir debe ser aún más excepcional.

Los gobiernos con escasas ideas, con nulas en muchos casos dado el muy escaso nivel profesional e intelectual de buena parte de sus componentes, prohíben. Prohibido aparcar, pero no construyen aparcamientos. Prohibido salir de casa por el COVID, pero no se tienen las vacunas disponibles ni los procedimientos logísticas para aplicarlas. Prohibido para VOX defender sus ideas -nos gusten o no- pero si se pueden defender las ideas -que no nos gustan- de los comunistas en el gobierno, que alaban las repugnantes dictaduras de Venezuela y Cuba y pretenden imponer una dictadura similar en España.  

Y hablemos ahora de la destrucción. Empezando por la destrucción de España a manos del gobierno actual de Sánchez y sus acólitos comunistas – ¡qué inconcebible defender el comunismo en el siglo XXI! – que venden la integridad de España con tal de seguir en la poltrona.  

Podría acusárseme de que denigro a políticos sin conocimiento de causa, simplemente porque no comparto sus ideas. Sería magnífico para España que eso fuera cierto, pero he tenido la oportunidad de conocer personalmente, en el desempeño de mi trabajo, a alguno de ellos a nivel nacional. Resaltar el caso de alguna ministra de Zapatero, simplemente impresentable desde todos los puntos de vista. O el propio caso de Zapatero y su visita a la Casa Blanca. Invito a mis lectores con un mínimo conocimiento de diplomacia internacional a que vean la foto oficial de dicha visita, con la familia Zapatero al completo. 

Por fin declarar, para los que dudan de mi posible parcialidad política, que en mi opinión el presidente González inició y terminó su mandato con algunos nubarrones, pero durante buena parte del mismo y aún más importante, desde que lo dejó hasta nuestros días, ha sido con mucha frecuencia un ejemplo de político de estado, al que desde luego nos gustaría ver de nuevo en el cargo. O a una copia de este, en su defecto. Lástima que no se permita esa clonación.

Hemos visto en toda España y ahora vamos a ver en Melilla, a no ser que el sentido común se imponga por fin, el afán destructor de parte de la historia de España, amparado en una muy mal llamada memoria histórica. Una historia escrita por los acólitos del comunismo, no por los verdaderos historiadores de prestigio nacional e internacional a los que invito a leer (Brian Crozier, Hugh Thomas, Jean Descola, Ricardo de la Cierva, José Luis Comellas, entre otros).

Y llegamos al punto álgido del artículo: el franquismo. No pretendo defender en ningún caso una dictadura, aunque en el caso franquista no llevó al país a la miseria, como en Cuba y Venezuela. En 1939, el PIB de España era de 61.500 millones de euros del 2010; en 1975 era de unos 380.000 millones de euros del 2010.

Han pasado casi cincuenta años desde la muerte de Franco y los gobiernos incapaces siguen tratando de justificar su incapacidad con la “lucha contra el franquismo” ¿Están los españoles preocupados por el paro, por la deficiente sanidad, por llegar a fin de mes? ¿Les preocupa el franquismo o quizás las tendencias separatistas, consentidas y animadas por el gobierno actual?

Y en el caso de Melilla ¿nos preocupa el franquismo inexistente desde hace medio siglo? O por el contrario nos preocupa la defensa de la españolidad de la ciudad, la elaboración de planes de desarrollo, las telecomunicaciones, las comunicaciones y tantos otros problemas que enfrenta la ciudad.

Por fin, deberíamos pedir a este gobierno inepto en Melilla que nos explique qué tiene que ver el franquismo con los Héroes de la Patria ¿Acaso sólo ha habido héroes en España durante el franquismo? ¿Mi homónimo Gonzalo Fernández de Córdoba, héroe en Granada y después en Italia, debe ser desposeído de esa dignidad?

Digamos a este gobierno incapaz, que copia los desafueros del nacional: “et tu Brutus”

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Un comentario

  1. Pésimo artículo de opinión… Los monumentos franquistas-fascistas hay que demolerlos… El nombre de monumento a los héroes es reciente. Siempre se supo que era para enaltecer la dictadura. ¿Por qué los despojaron de signos y emblemas?. No sólo hay que demolerlos sino… destruirlos.

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