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Opinión

La intención de La línea de la Concepción de ser Comunidad Autónoma. Similitudes con Melilla.

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El alcalde de La Línea de la Concepción (Cádiz), Juan Franco, en una foto de archivo

El mal llamado “procés”, que debería llamarse “pulso al Estado”, y su perniciosa influencia sobre otras muchas regiones de España puede acabar con un cambio radical en el tamaño, los idiomas y las fronteras de España. Podría pasar que, no dentro de mucho tiempo, nos encontrásemos con que España ha perdido (vía independencia de hecho o de derecho) una gran parte de su territorio (Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana, Galicia, etc; ya no pertenecerían a nuestro país); que en los antiguos territorios de la anterior España se hablasen idiomas que nadie habla fuera de esas Comunidades (el catalán, el vasco, el valenciano, el gallego, etc.), hecho que aislaría, desde el punto de vista lingüístico (al menos con España, al ir desapareciendo el español de forma paulatina), aún más a los territorios escindidos; también nos podríamos encontrar con que los territorios independizados tuvieran frontera con la nueva y reducida España, pudiéndose dar el curioso hecho de que, pese a no tener frontera con Europa, tuviéramos la obligación de pasar por una frontera (o varias) para entrar en los países cercanos de la Unión Europea. Esperemos que no pase…

El error de la transferencia de la educación a las Comunidades Autónomas

Fue un gran error en su día la concesión a las Comunidades Autónomas de las competencias en materia educativa. Ahora tenemos tantas educaciones como Comunidades y, lo que es peor, las Comunidades “rebeldes/independentistas” manejan la educación a su antojo y en muchas regiones se quiere acabar con el español (trabajos sólo para los que hablan el idioma de la Comunidad; alumnos que quieren estudiar en español tratados como apestados o insultados; multas a los que usen el español y no “su” idioma, etc.). También se enseñan cosas como, por ejemplo: que “España es un país al Sur del PaísVasco/Cataluña” o “España es el país que nos roba”.

Las constantes concesiones a los independentistas (muchas veces obligadas por una ley electoral que convierte a los independentistas en bisagras de casi todos los gobiernos habidos en nuestro país y que nadie se atrevió a cambiar ), que ahora parece seguirán aumentando para permitir que Sánchez siga en su sillón, han generado los actuales “barros”. Dos refranes se me ocurren para ilustrar la situación con los nacionalistas:

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad (Karl Augustus Menninger)”. Si en los colegios a los niños se les predispone contra España y su idioma o se les mete en la cabeza que fuera de España todo será maravilloso, cuando sean adultos no querrán hablar español, odiarán cualquier cosa que huela a España y pensarán que la independencia es “el dorado”. “La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo (Sánchez o los nacionalistas) el que sufre por ella, sino los demás (los ciudadanos españoles y catalanes) (Voltaire)”. Pues eso, a sufrir…

 Intención de la Línea de la Concepción de ser Comunidad Autónoma

Es lo que pasa cuando se abre la jaula de las fieras (en este caso cuando se habla/trata tanto de independencia y/o referéndums), cada una quiere ir por su lado y hasta las más mansas piensan que son libres para hacer lo que quieran. La ciudad gaditana se siente legitimada en sus pretensiones por las especiales circunstancias de alto paro, presencia  de redes de narcotráfico y competencia desleal de Gibraltar (paraíso fiscal en el que hay cientos de miles de empresas radicadas); probablemente tenga muchas razones para ser Comunidad Autónoma, pero ni el PSOE ni el PP les van a dejar.

Yo creo que cada caso se debe ver con sus circunstancias y que no sería descabellado que La Línea de la Concepción fuese Comunidad Autónoma (no confundir con ciudad independiente o Comunidad independiente, cosas que no contempla nuestra Constitución) o que tuviese unas ventajas fiscales reales (no como en el caso de Melilla y Ceuta, donde sólo lo son de manera formal, pero en la práctica su uso es muchas veces perseguido por la AEAT) para atraer empresas y poder competir con la colonia inglesa.

También Ceuta y Melilla deben luchar para pasar a formar parte de la Unión Aduanera Europea, ser Comunidad  Autónoma, ser fronteras de Europa y tener unas ventajas fiscales reales (quitar todos los “peros” para que empresas de fuera se establezcan o para el comercio con el resto de España) para no depender de un país vecino cuyo objetivo (al que se lleva dedicando de forma metódica desde hace muchos años) cada vez menos disimulado es la asfixia económica y social de ambas ciudades españolas.

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