La incertidumbre se apodera de los inmigrantes tras el desalojo de la Plaza de Toros

MENAS

Firma: Miguel Rivas

La mayoría de ellos no saben qué hacer ni adónde ir tras la salida del recinto, la cual se produjo, según cuenta una voluntaria, «a cuentagotas» para no hacer ruido

Un total de 52 ex menores tutelados han quedado desde este lunes en «situación de calle» después de que el centro de acogida temporal de la Plaza de Toros haya cerrado de nuevo, tras haberlo hecho el 10 de mayo con el fin del estado de alarma, ante la negativa de la Delegación a aceptar la petición de la Ciudad de darles acogida en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) al reunir los requisitos que se les exigen. La Ciudad Autónoma de Melilla, aprovechando que este lunes concluyen los contratos de los educadores de calle, ha desalojado el coso taurino de migrantes, concretamente de los 52 ex menores tutelados, que han ido saliendo a lo largo de la jornada con sus pocas pertenencias en bolsas.

Una voluntaria de la asociación Solidary Wheels relata que, probablemente, muchos de estos chicos acaben en la calle, siendo tan solo un pequeño porcentaje el que podrá viajar a la Península o a otros países europeos, ya sea para trabajar o para reunirse con familiares. «Hay niños que han salido del centro sin ningún documento, y hemos luchado para que nos lo envíen pero cuando lo han hecho ha sido con un mes de vigencia. ¿Qué tiempo te da a ti en un mes para tramitar todo y arreglarlo?», se lamenta, y añade en este aspecto que ha habido muchos niños a los que se les ha caducado la documentación, y culpa a Extranjería de «no haber hecho» su trabajo. «¿Y ahora qué les espera?», pregunta desesperanzada.

Apunta que son alrededor de 21 ex menores tutelados de un total de más de 90, y todos se congregan en torno a la plazoleta que hay justo en frente de la puerta roja de atrás de la Plaza de Toros. Empezaron a salir poco a poco del recinto, «a cuenta gotas», como relata una chica voluntaria de la asociación Solidary Wheels, que se encarga de dar apoyo moral a estos ex menores tutelados, así como acompañamiento jurídico y en la Oficina de Extranjería, a la cual acusa de «no haber hecho su trabajo» con estos chicos. «La suerte de estos niños va a ser acabar en la calle, los que pusieron huella la semana pasada van a poder viajar, pero lo más seguro es que no», lamenta, describiendo el estado de ánimo que envuelve a la mayoría de ellos tras ser expulsados del centro. «No saben qué hacer y están bajos de ánimos, porque son niños que nunca han estado en la calle y que han ido de sus casas al centro y, de repente, se han encontrado en la Plaza de Toros con unas condiciones horribles. Había niños que me decían que en la calle estaban mejor que allí dentro», relata.

La afirmación de esta voluntaria, que prefiere mantenerse en el anonimato, acerca de las condiciones en las que supuestamente se encuentra el local son reafirmadas por uno de los chicos que han estado alojados allí. «Allí dentro, ruina», es la palabra que elige para definirlo mientras lo señala con el dedo a su espalda. Justamente también detrás de él está la puerta roja del recinto desde donde salió, y han ido saliendo, junto con muchos de sus compañeros. Unas puertas que permanecen silenciosas e inofensivas ante el resto de personas, voluntarios, extutelados, periodista y algún que otro curioso que pasaba por allí esperando que se abrieran de par en par para recibir al siguiente grupo de chicos.

«Estos niños al final lo que quieren son sus papeles. Deberían de haber salido del centro con los recursos tramitados, y no ha sido así porque Extranjería no ha hecho su trabajo. Hemos luchado para que nos lo envíen y cuando los han enviado lo han hecho con un mes de vigencia. ¿Qué tiempo te da a ti en un mes para tramitar todo y arreglarlo?», se queja esta voluntaria, asegurando que a muchos de estos niños se les ha caducado la documentación y solo la pueden renovar «por medios económicos o por trabajo», y éste último debe ser «a jornada completa». «No hay ni trabajos ni contratos a jornada completa para estos niños, y por medios económicos es muy difícil que te lo acepten porque solo te dan 90 días para responderte, mientras tanto estás en la calle», remata.

Futuro y salud mental

Sin refugio al que ir y con la frontera con Marruecos cerrada, el futuro de estos chicos es incierto en Melilla, y volver no parece una opción realista. «Hay algunos que sí que pueden que echen de menos a su familia o que ven que están en las mismas condiciones que en Marruecos, pero la frontera está cerrada ahora mismo y no pueden volver, y si lo hacen, ¿qué les espera allí?», defiende la voluntaria, quien relata el traumático suceso que ocurrió con Mohamed, un chico inmigrante que acabó muriendo, para concienciar en este asunto. «Salió sin nada, lo metieron aquí en Plaza de Toros, empezó a drogarse porque no aguantaba su realidad y se ahogó en el mar. Al final están matando a estos ex menores de tutelados porque», sentencia rotunda esta voluntaria que insiste en la necesidad de prestar atención a la «salud mental» de estas personas.

«Conozco a un chico que ha conseguido llegar a la Península a trabajar muy contento y luego le ha venido todo el bajón que llevaba aguantando aquí en Melilla», comenta. «Es horrible e inhumano lo que les hacen: No tienen asesoramiento, no tienen derechos, los tratan como a animales…es duro», resuelve, indignándose ante la ausencia de responsabilidades de las distintas administraciones.

Finalmente, muchos de estos chicos empiezan a recoger sus enseres personales y abandonar el lugar hacia la rotonda que hay enfrente del edificio de la Delegación del Gobierno. Allí aprovechan el tiempo riendo y haciéndose bromas entre ellos mientras esperan una pronta solución a su situación de vulnerabilidad.

Protesta

Este cierre se produce después de que la Consejería de Distritos y del Menor (CPM) reabriera el 12 de mayo la Plaza de Toros para acoger a un centenar de migrantes, la mayoría ex tutelados al cumplir los 18 años, para evitar que pasaran su segunda noche a la intemperie después de que la Consejería de Salud Pública (PSOE) la clausurase el día anterior. Después de que el coso taurino fuera desalojado a las 0,00 horas del martes 11 de mayo tras la extinción de los contratos con los servicios de vigilancia y mantenimiento al decaer el estado de alarma y que cerca de un centenar quedaran en la calle al no estar entre los 60 que sí fueron admitidos en el CETI, la Plaza de Toros volvía a reabrir sus puertas para evitar que estas personas pasaran su segunda noche consecutiva a la intemperie.

Protesta ante Delegación

Este lunes 21 de junio, 40 días después, ha vuelto a cerrarse, después de las denuncias sobre el estado higiénico sanitario del lugar, el robo en locales de las cofradías que tenían sus artículos almacenados en este lugar y la finalización este lunes de los contratos de los educadores de calle, que eran los encargados desde el 12 de mayo de atender a estas personas mientras pernoctaban en la Plaza de Toros para que no tuvieran que dormir en la calle.

Según los educadores, el problema para los 52 ex tutelados «es doble, porque por un lado se quedan sin lugar donde dormir mientras la Delegación del Gobierno se niega a darles acogida en el CETI, y por otro ya no pondrán alegar en su trámite documental para lograr la Tarjeta de Residencia que su lugar de residencia es la Plaza de Toros».

Un grupo de estos ex menores tutelados, apoyados por la asociación Solidary Wheels, se ha concentrado ante la Delegación del Gobierno para exigir que les acoja y evitar así que tengan que dormir a partir de ahora en la calle.

Un grupo se niega a salir y avisa con volver a la Plaza de Toros

No todas las salidas que se han producido del local fueron tranquilas. Cuando a mediodía del lunes los dos últimos grupos iban saliendo del recinto, un pequeño grupo formado por entre 6 y 7 extutelados se han negado a abandonar la Plaza de Toros y tuvieron que llamar a la Policía Local y a los educadores de la calle para disuadirlos y controlar la situación. Aun así, estos amenazaron con volver al recinto saltando y colándose por aquellas zonas que conocen confiando en que no hubiera ya vigilancia en el local. Ante esta información, el Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Humillado, Andrés Domínguez, se quejó de la «ausencia» del consejero de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Hassán Mohatar,  y de la «dejadez total» de la Consejería en este asunto. «Esperemos que no lo cumplan (colarse en el recinto)», suspira.

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