La Guardia Civil detiene a 24 personas por usar a menores de La Purísima para el tráfico de drogas

Además, ha rescatado a nueve menores acogidos en el centro de protección de La Purísima, a los que utilizaban para recoger paquetes de droga lanzados desde Marruecos hacia la ciudad por encima de la valla fronteriza

La Guardia Civil ha detenido en Melilla a 24 personas de una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos que captaba a menores de edad en situación de extrema vulnerabilidad para utilizarlos con fines ilícitos relacionados con el tráfico de drogas. Además, ha rescatado a nueve menores acogidos en el centro de protección de La Purísima, a los que utilizaban para recoger paquetes de droga lanzados desde Marruecos hacia la ciudad por encima de la valla, los cuales han sido puestos a disposición de la Fiscalía de Menores.

En una nota de prensa, el instituto armado ha informado de que los 24 detenidos en la operación Goliat son de nacionalidad española y residentes en Melilla, y cuentan con amplio historial delictivo.


A todos ellos se les atribuyen presuntos delitos de trata de seres humanos, organización criminal y delitos continuados de tráfico de drogas.


La organización, que se ha dado por desmantelada, monopolizaba la distribución y venta al por menor de hachís procedente del “volteo” en la ciudad, esto es, lanzada por encima de la valla desde Marruecos hacia Melilla, un modus operandi que empezó con el cierre de la frontera terrestre en marzo de 2020.


Durante todo este tiempo, las organizaciones criminales han ido perfeccionando este sistema para evitar ser detectados, buscando su máxima eficacia y éxito sin asumir riesgos y de ahí la idea de la utilización de menores vulnerables.


La Guardia Civil inició la operación en octubre de 2021 tras detectar la existencia de un grupo organizado en Melilla que captaba a menores de edad en situación de extrema vulnerabilidad, tutelados y residentes en el Centro de Menores de “La Purísima”, a los que utilizaban para la recogida de paquetes de droga lanzados desde Marruecos sobre la valla.


La organización utilizaba a los menores de edad vulnerables que captaban para la recogida a pie de valla de los paquetes, exponiéndose así de esta forma al riesgo de ser detenidos, mientras que los demás miembros de la organización se quedaban en una segunda línea, alejados del perímetro fronterizo y sin correr riesgo alguno, a la espera de recoger la droga en un lugar convenido.


Una vez en su poder, la organización trasladaba los paquetes en vehículos a una “guardería” segura, situada en el barrio de la Cañada de Hidum, donde almacenaban la droga para su posterior distribución y venta al por menor por personas de confianza en distintos puntos de la ciudad.

Diferentes roles
La organización criminal contaba con personas que asumían roles específicos, y la constituían sus líderes; otros que vigilaban la zona controlando los movimientos de las patrullas de la Guardia Civil; los encargados de recoger los paquetes de droga a pie de valla; los que realizaban el transporte de la droga a la “guardería”, y los que finalmente se dedicaban a la distribución y venta.


Los líderes eran quienes personalmente contactaban vía telefónica con otros de la zona marroquí y concertaban el día, hora y lugar por donde se debía materializar el lanzamiento de la droga, delito que se perfecciona “en un cortísimo espacio de tiempo”, a la vez que supervisaban todas las fases de la operación sin dejar ningún detalle al azar.


Durante la fase de investigación, la Guardia Civil ha analizado, controlado e interceptado un total de 172 lanzamientos de paquetes de drogas y han sido intervenidos durante la fase de investigación un total 275 kilogramos de droga, en su gran mayoría hachís, presentado en forma de “bellotas”, de los cuales 34 los tenían los detenidos.


El instituto armado ha llevado a cabo cinco entradas y registros domiciliarios de forma simultánea y ha intervenido numerosos teléfonos móviles y documentación, que será de utilidad para su posterior análisis.

250 guardias civiles
La Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Melilla ha llevado a cabo esta investigación bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 4 de Melilla, que ha mantenido el secreto de las actuaciones hasta la fase de explotación, y de la Fiscalía de Menores, que ha velado por la situación jurídica y protección de los menores utilizados por la trama.


Para el desarrollo en la fase de explotación, detenciones y registros realizados, la Guardia Civil ha realizado un despliegue de 250 agentes, pertenecientes a los Equipos Halcón provistos con drones, Servicio Cinológico, Seguridad Ciudadana y de la Agrupación Rural de Seguridad, con objeto de dar cobertura y establecer perímetros de seguridad durante su desarrollo.

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