La cleptomanía

Por Francisco J. Céspedes Pérez. Subinspector de la Policía Local de Melilla. Criminólogo

En un conocido centro comercial, M y L hacen la compra llenando su carro de diversos productos: detergente para la ropa, galletas integrales, agua mineral, etc., todo de marcas de primera calidad. La mujer no presta especial atención al precio de los productos que va introduciendo en su carro, tiene buen nivel económico. De repente observa unos cosméticos en promoción a 1’95 €, espera que su marido pase de largo, se cerciora de que nadie la ve e introduce dos botes de ese cosmético en su bolso. No ha podido resistirlo. Finalmente llega a la caja y paga más de 100€, pero su triunfo ha sido llevarse los botes de crema sin pagar. Al llegar a casa los guardará en un cajón y seguramente caducarán sin ser usados. M es cleptómana.

La CLEPTOMANÍA es un trastorno que se caracteriza porque el individuo reiteradamente fracasa en el intento de resistir los impulsos de robar objetos que no se utilizan para un uso personal o por fines lucrativos. Por el contrario, los objetos pueden desecharse, regalarse o esconderse. Este trastorno se encuentra recogido en la CIE 10 (acrónimo de la Clasificación Internacional de Enfermedades), dentro del apartado trastornos de los impulsos con el epígrafe F63.2, y viene definida como robo patológico. 

En el CIE 10 también se recogen las pautas para su diagnóstico. El enfermo suele describir una sensación de tensión emocional antes del acto y una sensación de gratificación inmediatamente después. A pesar de que suele llevarse a cabo un cierto esfuerzo por esconderse, no se aprovechan todas las ocasiones para hacerlo. El robar es un acto solitario, que no se lleva a cabo con cómplices. El enfermo puede presentar entre los episodios de robar en las tiendas (u otros locales) ansiedad, abatimiento y culpabilidad, lo que no impide su repetición.

Después de cometido el robo, el cleptómano se puede sentir culpable, con sentimientos de ansiedad o abatimiento, aunque esto no será motivo que le impida repetir sus actos. También puede enfrentarse a síntomas depresivos relacionados con esta conducta y el consiguiente temor a ser descubierto. Los afectados por este trastorno, suelen mostrar síntomas de un trastorno de personalidad, con relaciones interpersonales muy alteradas. En ocasiones pueden llevar a cabo estos hurtos en el entorno familiar, aunque mayormente los cleptómanos actúan en tiendas y/o grandes almacenes.

García Pablos en su Tratado de Criminología define la cleptomanía como la dificultad recurrente para resistir el impulso de robar objetos que no son necesarios para uso personal o por su valor monetario. El cleptómano experimenta el impulso de robar como egodistónico (impulso o idea inaceptable para uno mismo), y es consciente de que se trata de un actor equivocado y sin sentido. Suele temer su arresto y se siente deprimido o culpable del delito. No planifica éste ni ejecuta el delito de forma cautelosa y elaborada. Actúa solo, sin cómplices.

Los síntomas pueden comenzar desde la adolescencia hasta la adultez, con un promedio de edad a los veinte años. Es difícil estimar la prevalencia de cleptomanía, ya que la mayoría de los pacientes con esta enfermedad no concurren voluntariamente al psiquiatra, siendo esta enfermedad de dos a tres veces más frecuente en las mujeres. 

No existe una causa específica que explique el motivo de la cleptomanía. Algunos expertos aseguran que está relacionado con la adicción al alcohol, a las drogas u otras sustancias. Otros, en cambio, aseguran que se debe a un TOC (trastorno obsesivo-compulsivo). En lo que, sí coinciden es en que un cleptómano no suele presentar solamente este trastorno, sino que está acompañado por algo más. 

EL DSM-V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales); es una publicación realizada por la Asociación Americana de Psiquiatría que sirve de referencia/guía para gran parte de los profesionales sanitarios en el diagnóstico de trastornos mentales y al igual que el precitado CIE 10 recoge la cleptomanía dentro del Trastorno de Control de los impulsos.

Probablemente la cleptomanía sea más frecuente de lo que podamos pensar. No deja de ser una enfermedad, aunque es síntoma de estigmatización social para la persona que la sufre. Todos hemos conocidos casos de famoso/as que han sido sorprendidos hurtando en alguna tienda o almacén objetos de insignificante valor si lo relacionamos con el poder adquisitivo de esta persona. Todo ello lleva el consiguiente tormento posterior a la acción, acompañada de sentimientos de culpa y vergüenza. Las personas que los sufren, generalmente, tienen las capacidades volitivas en perfecto estado, por lo que conocen lo ilícito de su acción, quizá lo más difícil es que empiecen un tratamiento para combatirlo.

Referencias bibliográficas:     • CIE 10.    • Ibáñez Cuadrado. J. Saiz Ruiz. Trastornos de los hábitos y control de los impulsos    • García Pablos de Molina A. (2003). Tratado de criminología (3ª edición) p 622    • Dannon P, Berman G.  Cleptomanía:  un trastorno del control de los impulsos o una conducta adictiva. Salud i Ciencia 19(6):540-5, Mar 2013.    • Consulta 21

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