La Ciudad pide a la Confederación Hidrográfica que le ceda la gestión de todas sus instalaciones

La Ciudad Autónoma de Melilla tiene intención de pedir al presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Joaquín Páez, que dicho organismo le ceda la gestión de todas las instalaciones que tiene en la ciudad, entre ellas, la planta desalinizadora y el pantano. En rueda de prensa, el consejero de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Hassan Mohatar, avanzó ayer que esta sería una de las peticiones que iba a plantear al presidente de la CHG en su visita a Melilla, motivada por el retraso en las obras de ampliación de la planta desalinizadora.

Mohatar explicó que esta obra está a la espera de que el Consejo de Ministros apruebe un proyecto modificado solicitado por la empresa adjudicataria de la construcción del cuarto módulo, cuyo presupuesto inicial era de casi 17,5 millones de euros.
El consejero, que recordó que esta obra es “vital” para que Melilla pueda contar con “agua de calidad”, señaló que la intención es que acabara en abril de 2022, algo que no será posible por la petición de la empresa de hacer un modificado, lo que retrasará su finalización.

La línea eléctrica, desierta
Hassan Mohatar mostró su “compromiso e intención” de que el cuarto módulo de la desaladora pueda estar operativo a finales de diciembre de este año, algo que van a intentar “por todos los medios” para que los cuatro puedan estar operativos aportando a la red de abastecimiento los 32.000 metros cúbicos de demanda diaria.
De esa manera, señaló el consejero de Medio Ambiente, no sería necesario mezclar “agua de calidad” equiparable a la “mineral embotellada” que produce la desaladora con la que se obtiene de los pozos subterráneos, que están sobreexplotados, lo que provoca una pérdida de calidad del agua que sale del grifo.
Además de ver las obras de ampliación de la planta desalinizadora, que en palabras de consejero acumulan “cierto retraso”, el presidente de la CHG abordará en su visita a Melilla la búsqueda de una solución para las obras de la segunda línea eléctrica de dicha infraestructura, cuyo concurso de adjudicación quedó desierto.
Mohatar subrayó su intención de solicitar a la CHG que la gestión de todas sus instalaciones pase a manos de la Ciudad Autónoma, como el pantano o la propia planta desaladora una vez que finalice la obra de su ampliación, previsiblemente en el mes de diciembre.
A partir de ese momento, cuando “el ansiado cuarto módulo” esté operativo, el consejero indicó que la intención es ir arreglando uno por uno los otros tres, que requieren una reparación al haber estado en funcionamiento constante durante los últimos años, sin posibilidad de parar ante la necesidad de agua en Melilla.

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