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La Ciudad Autónoma declara el nivel 1 de alerta de rabia tras detectar dos casos en perros callejeros

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Manada de perros

Ello obliga a reforzar las medidas de control durante seis meses, entre ellas, más vigilancia de los animales vagabundos.- Los propietarios de animales están obligados a portarlos sujetos por correa, que no sea extensible

La Consejería de Políticas Sociales, Salud Pública y Bienestar Animal de Melilla ha declarado el nivel 1 de alerta de rabia en Melilla tras detectar en las últimas semanas dos casos de la enfermedad en perros “asilvestrados”, lo que ha obligado a reforzar las medidas de control durante un periodo de seis meses. Esta declaración aparece recogida en una orden de la consejería publicada este martes en el Boletín Oficial de Melilla (BOME), de acuerdo con el Plan de Contingencias para el control de la rabia en animales domésticos en España, el Reglamento de Sanidad Animal en la Ciudad de Melilla y los protocolos.

La Ciudad Autónoma justifica esta medida al ser Melilla una zona endémica de la enfermedad, en la que las medidas que se toman normalmente en relación con la rabia “son amplias e importantes”, pero “se hace necesario reforzarlas”.
Entre las medidas que supone la declaración del nivel de alerta 1, se encuentran un refuerzo de la vigilancia y medidas de control, la toma de muestras de cadáveres de animales que se encuentren para su envío a laboratorio y evitar el contacto del ganado doméstico con cualquier carnívoro doméstico.

Animales vagabundos
Habrá un refuerzo del control de animales vagabundos o abandonados, de modo que, si no se puede localizar al propietario en el plazo de 48 horas, o el animal está sin identificar, pero se trata de un animal que pueda ser sometido a protocolo de adopción, se someterá a un periodo de observación de 6 meses para, posteriormente, poder ser entregado en adopción.
En cuanto al control de perros asilvestrados, se pondrá en marcha de manera urgente un servicio de retirada de estos animales de cualquier zona de la ciudad, incluido el perímetro fronterizo, y se prohíbe alimentar gatos ferales en la vía y espacios públicos para evitar su proliferación incontrolada.
Además, se deberá incrementar el control de las poblaciones y la Ciudad Autónoma estudiará poner en prácticas un plan de vacunación antirrábica masiva de gatos ferales, que servirá como base para el control e identificación de los animales, dentro del recién aprobado Plan de Prevención y Control de fauna a través del proyecto CES.
Habrá un refuerzo de la vacunación antirrábica obligatoria de perros, gatos y hurones y se incrementará el control del movimiento de los animales de compañía susceptibles con destino al resto del territorio nacional, para lo que será imprescindible el Pasaporte Sanitario con su identificación mediante microchip y la vacunación antirrábica en vigor.
Las personas de colectivos que por su actividad laboral tengan contacto con animales que pudieran presentar la enfermedad (Protectoras de Animales, Centros de Acogida, Refugios, veterinarios, auxiliares de veterinaria etc..) reforzarán la vacunación antirrábica y los controles de titulación de anticuerpos.

Con correa
Los propietarios de animales están obligados a portar al animal sujeto por correa, que no sea extensible, tanto en la vía pública como en el campo exterior; será obligatorio para el propietario/tenedor portar la documentación sanitaria (cartilla/pasaporte) y se evitará la interacción con otros animales domésticos y/o silvestres.
La Ciudad Autónoma cerrará de forma cautelar de la playa de perros e incrementará las medidas de control sanitario en el parque canino, que cerrará sus puertas para evitar la entrada de animales vagabundos y al que no podrá acceder ningún animal que no se encuentre con su documentación sanitaria en regla y convenientemente vacunado contra la rabia.
Las medidas durarán como mínimo 6 meses.

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