La Ciudad Autónoma de Melilla ha pedido al Gobierno central que “se ponga las pilas” con la localidad norteafricana después de conocerse los datos del Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en Melilla presentado por la Fundación FOESSA, y que señalan a Melilla como una de las regiones españolas con los niveles de desigualdad más altos del país, con un 32 % de la población en situación de exclusión social.
“Estamos hartos de predicar en el desierto”, ha lamentado ante los medios el presidente melillense, Juan José Imbroda, que ha dejado claro que el Presupuesto de la Ciudad Autónoma “no da para tanto”, sino para que “nadie se acueste sin comer”, y por ello el Gobierno regional realiza una labor social “importantísima de muchos millones”, así como trabaja con Cáritas en todas sus demandas y peticiones.
Pero ha dejado claro que para que hubiera “un revulsivo importante” en la ciudad debe actuar el Ejecutivo central, “que es el que lleva la política económica” en cuestiones como la bonificación a las cuotas patronales de la Seguridad Social o inversiones como la ampliación del puerto de Melilla, un proyecto dotado con 300 millones de euros “y que quitó el Gobierno nacional”.
En cualquier caso, la primera autoridad melillense ha apoyado a Cáritas, entidad con la que colabora “estrechamente” el Ejecutivo regional, en todas las demandas que le planteen, así como las conclusiones que se extraen de dicho informe, y no descarta ir a protestar contra esta situación “adonde quieran”.
“Aquí todos iguales”
Ha mostrado su satisfacción porque, según dice, los responsables del informe señalan que no existe “discriminación en función del color o de la religión”.
“Aquí todos iguales”, ha celebrado.
No obstante, los datos del informe muestran que la exclusión social en Melilla tiene “rostros muy concretos” que están vinculados con el origen y la nacionalidad, ya que las tasas de exclusión entre las personas con nacionalidad extranjera alcanzan el 75 %, casi el triple que entre quienes tienen nacionalidad española, donde la exclusión afecta al 26 % de la población.
También presenta “un marcado patrón religioso que refuerza y solapa estas desigualdades”, ya que un 38 % de los hogares musulmanes se encuentra en situación de exclusión social, una proporción “claramente superior” a la del conjunto de la población melillense.
Por último, el 44 % de los menores de 18 años vive en hogares en situación de exclusión, una proporción que triplica la de las personas mayores de 65 años, situada en el 12 %.



