“Héroes de Alcántara”

En recuerdo a unos héroes

¡ALTO!, por favor deténgase, puede ojearme, pero sobre todo, yo le ruego, tenga la atención de leerme, aunque pueda distraerle de cualquier otro cometido que se dispusiera a realizar, aún a riesgo de poder aburrirle, por unos minutos, gracias.

Encontrábame paseando, por la nueva y reciente estrenada “Plaza de Las Culturas”, cuando de repente, tropecé en el pavimento, apreciando que existía un cuadrado, de aproximadamente un metro cuadrado (1m2) que no está embaldosado, los trazados geométricos y tonos de alrededor, convergen sobre este cuadrado, por lo que considero, tienen pendiente poner algo, tal vez, un poco especial, para cubrir el rebaje. Cuando al levantar la cabeza observé que me encontraba a la altura de un viejo edificio, del que me habían dicho, fue en su día alojamiento del Ayuntamiento, allí sobre la pared, junto a la esquina derecha, hay una placa de identificación de calle en la que se puede leer: CALLE DE LOS HÉROES DE ALCÁNTARA. Esto, me trajo a la memoria, de que en esa misma calle, en la pared correspondiente al demolido edificio, que acogía a la Comandancia de la Guardia Civil, se encontraba una placa de mármol, poco más grande que la del callejero, que quisiera recordar, hacia una breve referencia a estos “HÉROES DE ALCÁNTARA”, a los que anualmente (es decir una vez al año), el Regimiento de Caballería Acorazado “Alcántara” nº 10, de guarnición en esta Plaza, como sucesores de los anteriores, les rendía homenaje mediante un acto castrense, en el que la población civil, como se suele decir, brillaba por su ausencia, sin que se pueda afirmar, a juicio del que escribe estas líneas, que hubiera sido, por no tener realmente conocimiento, de lo que representa este acto, por lo poco o ningún calado (a lo largo y ancho), que la población, a todos los niveles, pueda tener, sobre este tema, ya que tendría, que ahondarse mucho, en los anales de la historia, para encontrar testimonios de la hazaña de estos HÉROES, por tratarse de “UNA GLORIOSA ACCIÓN”, sacada de un triste episodio, como fue el Desastre de Annual (1921), donde todo un Regimiento de Caballería, se inmoló, muriendo con honor, en el campo de combate, en apoyo y defensa de sus compañeros de otras Armas y Cuerpos. Dándose la circunstancia, de que quizás, fuera una de las últimas “cargas”, a la antigua usanza (donde al unísono cabalgadura y jinete, blandiendo y enarbolando, sable, lanza o fusil, arremete contra el enemigo, al toque de clarín), dada por los Escuadrones de la tan insigne Caballería Española.
Adentrémonos por un instante, en los momentos más cruciales de la proeza de esta hazaña; dejémonos envolver por el sonido sofocante del clarín, que rasgando el aire, da las órdenes pertinentes para el ataque, a la vez que transmite aliento a los jinetes, para la acometividad, en la soledad del enfrentamiento, ocasionándoles brío a los caballos. Jinetes con el rictus impertérrito, sublimados en su bizarría e intrepidez, sudorosos, polvorientos, al igual que sus monturas, inquietas, nerviosas, presintiendo el fin; arreadas y espoleadas, al paso, al trote, al galope algunas despavoridas en el fragor de la carga y el asalto, ambos asperjados por la sangre del combate, enfrentándose a lo más grandioso del ser humano, indescriptible la generosidad con que dieron la vida.

¿Cómo evocar esa grandeza de espíritu?
Me trae a la memoria, las gestas de los guerreros de la antigüedad, esculpidas, como santuarios, donde peregrinar para alcanzar la supuesta gracia. A cada toque de clarín, me asalta una nueva narrativa, donde miles de estampas, flashes e instantáneas se entrelazan conformando un relato. Así, cabalgaduras y jinetes cabalgaron juntos, al unísono, hasta la extenuación, el camino que le llevaría a la Gloria.

¡Dios que grandes soldados!
Considerando que, hasta ahora, no le hemos sabido reconocer, en toda su plenitud, su sacrificio, es por lo que, desde estas líneas, pido queden acunados en su inmortalidad, por el pueblo de Melilla, y para ello, en el sitio donde se encuentra el cuadrado sin embaldosar (como centro) y alrededores, se levante un monumento, en el que: previo estudio y proyecto se honre a los muertos de esta acción; de tal forma y grandeza, que al verlo, los creyentes, le dediquen una plegaria, y los que no lo sean, lo admiren como arte. Y todos observemos con fascinación la obra escultórica. Por lo que sugiero, se haga eco en toda España de este hecho, tan glorioso. Y por quien corresponda, la haga realidad.
Pienso y deseo, que sea la Presidencia de la Ciudad Autónoma, con sus Consejerías, por considerar cuenta con los medios necesarios para realizarlo y hacer llegar a todos los rincones de nuestra Patria (ciudades, pueblos, villas, pedanías, cortijos, caseríos, viviendas aisladas, etc.), tan elevados sentimientos, al mismo tiempo que pida el apoyo con su contribución. Pues de todos esos lugares eran los componentes de la Unidad. Y por suscripción popular, aportaciones, donde participen ciudadanos particulares y oficiales, así como todo tipo de asociaciones, empresas, diferentes medios de comunicación, ONG,S, sindicatos, partidos políticos, municipios, autonomías, Gobierno, etc., etc., etc., se construya el monumento tan reiterado, que honre la memoria de los citados HÉROES, por todos los tiempos venideros.

¡GRACIAS!
Una de las ideas sobre el posible monumento: Un gran haz, de donde emerjan como borbollones, caballos y jinetes, con sable, lanza, fusil y clarín, en posición de carga.”
En principio, pareció caer bien, a los representantes del gobierno de la ciudad, claro está, con algún detractor, no todo el monte es orégano, pero al parecer, según podemos apreciar, todo quedó en aguas de borrajas, y donde parecían que decían digo, lo que decían era hasta luego, resultando ser una pasada y tal vez ahora, actualmente, no sea lo más propicio, recordarlo.
Poco tiempo después, se le concedió al Regimiento de Caballería de esta Plaza, como herederos de los de esa acción tan sublimen, “La Laureada colectiva” por tan encomiables hechos de armas, pudiéndose apreciar en la corbata que prende y lo refleja en el estandarte de la expresada Unidad. Sería exaltable que en algún momento se llevara a efectos la construcción del monumento, por algún gobierno venidero, que se considere comprometido con su confección, para que los nativos y visitantes lo puedan admirar, en estos momentos de proliferación, del tan jactancioso traído y llevado turismo.

(NOTA: Hace algún tiempo que escribí este artículo, en la prensa local en 2004)

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