El propio presidente de la Ciudad Autónoma, Mustafa Aberchán, estaba convencido de que el proceso negociador desarrollado a lo largo de la semana anterior u finalizado con la ruptura del diálogo a cargo de su partido, Coalición por Melilla (CPM), no había sido sino una coartada para que los diferentes grupos de la oposición tuvieran las manos libres y pudieran presentarle una moción de censura.
Trasmediterránea hacía públicos sus planes de mejora de la flota con la incorporación de un canguro para los meses de verano. África Affaires, por su parte, estaba a la espera de un permiso de la Marina Mercante Italiana para comenzar a operar en nuestra ciudad con un buque rápido, y la compañía Cenargo, anunciaba una línea entre Melilla y Almería.
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