El puerto de Melilla, donde se celebra la decisión del Gobierno sobre su ampliación.
Guelaya Ecologistas en Acción ha celebrado el informe desfavorable que ha publicado este miércoles la Subdirección General de Biodiversidad Terrestre y Marina del Ministerio para la Transición Ecológica para el proyecto de ampliación del puerto de Melilla porque, de llevarse a cabo, supondría un efecto negativo “significativo, permanente e irreversible” sobre la población de la Patella ferruginea.
En un comunicado, la asociación ecologista ha asegurado que con esta resolución el Ministerio “da la razón de forma íntegra” a los argumentos que ha esgrimido en todos estos años contra dicho proyecto, poniendo fin de este modo a “un flagrante intento de pelotazo de infraestructuras que habría costado una millonada a las arcas públicas para no servir absolutamente para nada”.
Ha recordado que presentó “alegaciones contundentes” desde el momento en el que la Autoridad Portuaria de Melilla trazó el primer proyecto en 2013 para albergar las mercancías procedentes de todo el mundo que luego se introducirían en Marruecos, ya que aseguraba que comercio atípico con el país vecino iba a seguir creciendo “de forma desmesurada”, hasta un 600% para el año 2030.
La entidad ecologista argumentó en su momento que el proyecto era “inviable económicamente porque, lejos de aumentar, el tráfico de estas mercancías iba a disminuir hasta desaparecer”, puesto que Marruecos estaba “cerrando el grifo” del contrabando. “Si se hubiera construido, la explanada habría quedado completamente vacía”, sostiene.
Por lo tanto, asevera que, de haberse ejecutado la obra, se hubieran tirado 200 millones de euros “a la basura” y hubiera dejado a Melilla con una infraestructura “inútil y ruinosa”.
Entrando en el proyecto, Guelaya asegura que este “carecía de un estudio de hidrodinámica serio” y “ponía en peligro directo la estabilidad de la costa, amenazando con destrozar nuestras playas”. “Los melillenses corrían el riesgo de quedarse con un puerto fantasma y sin espacios de baño”, asegura.
Respecto a la Patella ferruginea, asegura que, de haberse llevado a cabo la ampliación del puerto, habría supuesto “un ecocidio”, ya que “habría liquidado por completo” las cerca de 30.000 Patellas que habitan en el muelle norte del puerto.
También ha rechazado el argumento esgrimido por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de acometer la ampliación del puerto para trasladar elementos contaminantes como la planta de Endesa. Asegura que a los distintos Gobiernos de la Ciudad Autónoma “nunca les había importado en absoluto la contaminación de Endesa”. “Al contrario, la habían amparado. Desde Guelaya indagamos y descubrimos que la legislación autonómica permitía a Endesa contaminar todo lo que quisiera, basándose en normativas totalmente obsoletas”, ha denunciado.
Asimismo, ha asegurado que el Gobierno regional “prefirió ignorar” la opción de reubicar la planta en una zona habilitada en el puerto y ejecutar “un megaproyecto” de ampliación de 300 millones que iba a ser “un indiscutible pelotazo de infraestructuras”.
En definitiva, Guelaya asegura que, de haberse ejecutado la ampliación, “nos habríamos enfrentado a un despilfarro histórico de 300 millones de euros tirados a la basura”. “Melilla se habría convertido en el hazmerreír del país, en una vergüenza nacional al estilo del «aeropuerto sin aviones» de Castellón, pero en versión marítima: una macroinfraestructura de hormigón vacía y estéril”, ha remarcado.
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