MELILLA HOY

Europa, ¿sí o no? El exceso de ego suele acabar mal.

Abril de 2023 (puede ocurrir)

El PSG cae en cuartos de final de la Champions, después de haberse gastado más de 300 millones de euros en fichajes de “no estrellas” (las estrellas eran imposibles incluso para ellos) durante el verano anterior,  tras haber renovado (en mayo de 2022) a Mbappé por cantidades superiores al presupuesto de muchos de los equipos de la Liga española y haberse pasado por el forro, una vez más, el fair play financiero.

A Mbappé, el futbolista mejor pagado del mundo con gran diferencia, que fue el que decidió los fichajes, el director deportivo y el entrenador (que tanto costó encontrar porque ninguno quería ser la marioneta del “niño” Kylian) se le critica -tras la catástrofe de una nueva eliminación europea- de forma furibunda en Francia (también, en conversaciones privadas, dentro del PSG y el vestuario).

La temporada 2022/2023 el PSG, que pensaba que iba a ganar su liga de calle y también la Champions, no ha conseguido tampoco ganar la Ligue 1 (quedó segundo). El equipo no ha tenido un claro sistema de juego, ha habido una constante lucha de egos y su máxima estrella y mandamás, Mbappé, ha tenido un rendimiento irregular, que fue especialmente bajo en los momentos importantes de la temporada.

El Madrid, un equipo con suerte

“No hay mal que por bien no venga”. Se puede aplicar al Real Madrid en el caso del frustrado fichaje de Kylian Mbappé. Ha tenido mucha suerte en que Mbappé (que ha negado, cuan Judas, dos veces al Madrid) no venga finalmente al mejor equipo del mundo.

Nunca, en el Real, un jugador fue más importante que la institución, ni siquiera en el caso de la mayor leyenda blanca, Alfredo Di Stéfano. Mbappé creyó ser más importante que el Madrid y el tiempo le pondrá en su sitio (como le pasó a Ronaldo). Su ego, que debió quedarse en la parte deportiva y afectiva (su sueño siempre fue triunfar en el Real Madrid), le llevó a exigir al Madrid mucho más de lo que el Madrid debió aceptar (cantidades que rompían el equilibrio del vestuario, control total de los derechos de imagen que a nadie se le cede, etc.).

En resumen, el Madrid perdió al mejor jugador de la actualidad (veremos si se mantiene los años siguientes), pero ganó orgullo, espíritu de equipo, posibilidad de crecimiento para Vinicius, Rodrigo, Valverde, Camavinga, etc, capacidad económica para acometer otros fichajes de futuro y, sobre todo (eso esperamos todos los madridistas), cerró el capítulo del francés para siempre: El Real Madrid no le dará (no debería) una tercera oportunidad a Mbappé para que iguale las tres negaciones de Judas. ¡Hasta siempre Mbappé!

Europa, ¿sí o no?

Ahora que, debido a la guerra de Ucrania, se valora más la importancia de estar unidos y de hacer frente común ante los problemas, crece la idea de una Europa mucho más fuerte (no sólo en los aspectos económicos) e interrelacionada.

¿Queremos una Europa/Unión Europea potente, influyente y con capacidad para resolver los problemas comunes? Creo que la respuesta de la mayoría de los europeos es que sí. En tal caso, se debe pasar de lo teórico a lo práctico y se me ocurren algunos pasos necesarios: 1) Debe haber cada vez más leyes comunes (en todos los ámbitos) en parcelas penales, sociales y económicas; no tiene sentido, por ejemplo, que Bélgica nos ponga trabas para procesar a Puigdemont por tener leyes distintas, o que los impuestos indirectos o los que gravan a los carburantes sean diferentes en cada parte de Europa. 2) Deben acometerse de inmediato las obras para interconectar energéticamente “toda” Europa. Si, por ejemplo, las obras para la unión de las tuberías de gas de España con el resto de Europa van a tardar dos años, deben empezarse ya. También es verdad, como he escuchado a algún eurodiputado, que los plazos, si hay interés y ganas, se pueden acortar mucho (como ocurrió durante la 2º Guerra Mundial).

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