El uso moderado de pantallas es clave para el rendimiento escolar en Primaria.
Según un estudio, cada hora adicional diaria de exposición a pantallas se asocia con una reducción de un 10% en la probabilidad de alcanzar niveles académicos más altos.
Un estudio publicado en JAMA Network Open por el equipo de TARGet Kids!, codirigido por la doctora Catherine Birken (Hospital para Niños Enfermos, SickKids) y el doctor Jonathon Maguire (Hospital St. Michael’s, Toronto), revela una relación entre el tiempo frente a pantallas en la primera infancia y un menor rendimiento académico posterior en lectura y matemáticas. Según los resultados, cada hora adicional diaria de exposición a pantallas se asocia con una reducción del 10% en la probabilidad de alcanzar niveles académicos más altos.
El estudio, de carácter observacional y longitudinal, siguió a más de 3.000 niños de Ontario entre 2008 y 2023, vinculando los datos del tiempo de pantalla reportados por los padres con los resultados de las pruebas estandarizadas de la Oficina de Calidad y Responsabilidad Educativa (EQAO), centradas en lectura y matemáticas de tercer y sexto grado. Los investigadores encontraron asociaciones consistentes entre un mayor tiempo frente a pantallas y peores puntuaciones en estas áreas, aunque el impacto sobre la escritura fue limitado.
En la primera medición (a los 5,5 años), los niños pasaban un promedio de 1,6 horas diarias frente a pantallas; a los 7,5 años, el promedio aumentaba a 1,8 horas. Las pantallas consideradas incluían televisión, ordenadores, teléfonos inteligentes y dispositivos portátiles. El tipo y contenido del consumo mediático resultaron claves: el tiempo dedicado a televisión y medios digitales tuvo una influencia negativa en lectura y matemáticas tanto en niños como en niñas. En el caso de las alumnas, el uso de videojuegos mostró una relación especialmente desfavorable con los resultados de lectura y matemáticas de tercer grado, aunque solo un 20% de los padres declaró que sus hijas los usaban.
Los autores subrayan la importancia de intervenir tempranamente para promover hábitos saludables frente a pantallas. Birken advierte que, aunque los dispositivos digitales forman parte de la vida cotidiana familiar, la exposición excesiva puede tener efectos medibles en el desarrollo cognitivo y académico. Por su parte, la doctora Jennifer Hove, de la EQAO, destaca que vincular los datos de salud con los resultados educativos permite comprender mejor los factores que condicionan el éxito escolar y orientar políticas públicas y estrategias educativas más informadas.
El equipo de investigación planea profundizar en cómo los distintos tipos de exposición y el contexto de uso de pantallas —por ejemplo, si los contenidos son educativos o de ocio— influyen en el aprendizaje, así como extender el análisis a otras variables académicas como las calificaciones escolares y la asistencia, con el fin de diseñar intervenciones eficaces en la era digital.
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