agosto 8, 2022 23:43

El PSOE, en apuros. Y el Gobierno, también

Congreso Federal del PSOE

Hace justo una semana, decíamos esto en estas mismas líneas:
“La soledad de Mohamed Mohand en este asunto, al menos, parece evidente. Habrá que esperar, pues, a lo que se decida en la Ejecutiva socialista, que tiene una patata caliente en sus manos. Porque si esa decisión va encaminada a cesar o expulsar al consejero de Turismo, su número dos en las listas electorales, puede encontrarse con que éste no quiera irse y se quede con el acta, como hemos visto ya en otros dos casos en esta legislatura. No hay dos sin tres.
¿En qué situación quedaría entonces el PSOE? En una mayor debilidad ante sus socios, porque con su aportación no podría ya garantizar la mayoría absoluta, y también de cara a la opinión pública, pese al gesto de honradez y limpieza que supone alejarse de manera clara de cualquier presunto chanchullo.
Mientras los socialistas no zanjen la decisión en uno u otro sentido (y ya están tardando), todo apunta a que la polémica no hará más que agrandarse cual bola de nieve cuesta abajo”.
Ayer se confirmó que no íbamos desencaminados en el pronóstico. Mohamed Mohand ha sido cesado como consejero, porque se ha negado a dimitir, aunque lo haya querido disfrazar de algo parecido poniendo sus cargos a disposición del presidente y del Consejo de Gobierno. Eduardo de Castro aclaró ayer que no es el Consejo de Gobierno el que debe tomar una decisión, sino él mismo como presidente al tener esas competencias en los nombramientos y los ceses.
Quizá el exconsejero pretendía quemar el último cartucho metiendo en esta historia a Coalición por Melilla, los únicos que han salido en su defensa saliendo en tropel a atacar al PP, el origen de este embrollo con su denuncia sobre la subvención solicitada a Promesa por la empresa que creó su madre a medias con otro socio. Los cepemistas han echado un cable a Mohamed Mohand sacando ahora otra subvención que pidió la empresa de Miguel Marín hace casi siete años, aunque eso deje al descubierto que, como oposición, hicieron dejación de funciones porque se les pasó por alto este asunto por el que ahora ponen el grito en el cielo y piden dimisiones.
Mohamed Mohand se ha encargado de dar difusión en las redes a ese apoyo de CpM en forma de denuncia al adversario común, sin conseguir el calor de los suyos, que han decidido pedirle su cese y el acta de diputado. Lo primero lo han conseguido, no así lo segundo, dando pie a esa debilidad de la que hablábamos. Porque el Gobierno ahora tiene, oficialmente, 12 votos y un miembro menos para repartir el trabajo, por mucho que Mohamed Mohand diga que va a intentar seguir apoyándolo desde su escaño, equiparándose al papel que tenía Aberchán antes de salir de la Asamblea, como si tuviera algo que ver, pues el exconsejero de Turismo no preside su partido ni dirige a su grupo como sí hacía el jefe de CpM desde su escaño.
Tras lo vivido ayer, parece que esa bola de nieve de la que hablábamos hace una semana no se va a detener tampoco aunque la Ejecutiva del PSOE ya haya hecho lo que tenía que hacer. Mohamed Mohand, para hablar de lealtad, debería haber seguido los pasos de Francisco Vizcaíno que, sin tener tampoco causas judiciales pendientes, se apartó del cargo y del escaño porque así se lo pidió su partido. Con su salida a medias, Mohamed Mohand emborrona su camino, el ya recorrido y el que podía haber sido, y deja en apuros al PSOE y al propio Gobierno.

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